Última hora

Última hora

El "voto alternativo" del Reino Unido

Leyendo ahora:

El "voto alternativo" del Reino Unido

Tamaño de texto Aa Aa

Entrar en el gobierno del Reino Unido es una proeza para los pequeños partidos británicos. Y, sin embargo, los liberal demócratas que lidera Nick Clegg lo consiguieron en mayo de 2010.

Sin una mayoría absoluta, el conservador David Cameron no tuvo más remedio que buscar socios de coalición. Y a cambio, Clegg obtuvo la promesa de convocar un referendum para modificar las reglas del juego, que favorecen el bipartidismo.

Porque, en cierto modo, el sistema mayoritario desprecia a las pequeñas formaciones, ya que el elector da su respaldo a un sólo candidato y aquel que recibe más votos se lleva la circunscripción, tenga o no mayoría absoluta.

El sistema está diseñado para garantizar amplias mayorías, que se traducen en gobiernos estables. Pero indirectamente, condena a los partidos minoritarios. De hecho, la coalición que gobierna actualmente es la primera que consigue abrirse paso desde la Segunda Guerra Mundial.

En los pasados comicios los liberales consiguieron el 25% de los votos. Y pese a ello, sólo obtuvieron el 10% de los escaños. Por eso Clegg exige un sistema proporcional.

“Ni en mis sueños más audaces decía aquel día el líder liberal habría imaginado encontrarme en el centro de Londres a miles personas pidiendo la representación proporcional. Porque eso es algo que tradicionalmente sólo han defendido un pequeño número de académicos y expertos constitucionales”.

Lo que se ha sometido a referendum es el llamado “voto alternativo”, en el que el elector clasifica a los candidatos por orden de preferencia, atribuyéndoles un número. Si ninguno de ellos consigue la mayoría absoluta, los votos del candidato con menor respaldo se reparten entre los demás, hasta que alguno rebasa la barrera de la mitad más uno.

El voto alternativo no es un escrutinio proporcional, ya que los británicos no acaban de digerir esa idea, pero los liberal-demócratas lo han aceptado como mal menor. Como sistema, es más complejo que el mayoritario. Y en algunos países, como Australia, lleva funcionando más de un siglo.