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Un país pequeño pero con una herencia cultural enorme

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Un país pequeño pero con una herencia cultural enorme

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El alma de cualquier país es su cultura y su historia, y para los macedonios tanto una como la otra son de vital importancia. En el último capítulo de esta serie de 3 reportajes veremos que la vida cultural de este país está más viva que núnca en el 20 aniversario de su independencia.

El barítono Boris Trajanov, artista de la UNESCO para la paz, ha actuado en todo el mundo y es uno de los mayores exponentes de la cultura de este pequeño país.

Y como prueba de ello, su papel de Scarpia, de la ópera Tosca de Puccini, calificado por la crítica internacional como uno de los mejores.

“Macedonia es un país muy joven pero con un gran pasado. Existe desde hace más de 2.500 años. Creemos que tenemos una obligación de peso con nuestra cultura, nuestra música y nuestra manera de actuar. El deber de ser un embajador de nuestro país”, cuenta el barítono.

El Teatro Nacional es un edificio moderno que contrasta con el clasicismo del casco viejo. Desde sus butacas se pueden ver tanto los grandes montajes de ópera y danza, como la música tradicional.

El actor Dejan Lilic, conocido por su interpretación de Hamlet, es el director de otro teatro de la capital. Entre bambalinas nos cuenta su visión del momento que vive la cultura macedonia.

“Estoy contento de ver que la cultura vuelve. Quizá nos olvidamos de ella y de lo importante de vivir en un entorno cultural, durante los últimos 20 o 30 años, porque teníamos muchos problemas. Pero ahora que estamos más tranquilos, la cultura está volviendo, con el teatro, los conciertos, la literatura…”

Los macedonios esperan que su historia y cultura, antigua y moderna, ayuden a dar más visibilidad al país a nivel internacional.

La literatura es otro de los pilares de la cultura macedonia. Las “performances literarias” están cada día más de moda en Skopie.

“Hay mucha gente a la que le gusta la poesía. Pero, sabes, la poesía y su lectura es un acto íntimo, individual, no suele ser algo colectivo. Los lectores de poemas se sienten solos. Yo quiero que salgan a la calle, que estén orgullosos y que sepan que no están solos, sino que pertenecen a una gran familia”, cuenta el poeta Ljupcho Todorovski-Upa.

El paisaje y las costumbres del sur del país son otros de los orgullos de los macedonios.

La belleza tranquila del lago Ohrid es uno de los ejemplos de la riqueza de su herencia cultural. Prueba de ello es que es uno de los asentamientos humanos más antiguos de Europa. Muchos historiadores dicen que la ciudad es la cuna del alfabeto cirílico.

“No cabe ninguna duda de que los macedonios se enfrentan a grandes desafíos. Conseguir el equilibrio en todos los aspectos y llegar a buen puerto será crucial. Hasta la próxima o, como dicen en macedonio, Dovidevanje”, Seamus Kearney, Euronews.