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Un viaje al pasado en los Montes Urales

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Un viaje al pasado en los Montes Urales

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Las estaciones de ski más grandes de Rusia se extienden sobre las montañas más viejas del mundo. Familias de las ciudades industriales cercanas y turistas de todo el país disfrutan en los Urales de muchas actividades durante todo el año.

Un lugar apto para todos los públicos, según Mikhail Kuznetsov, Jefe de Turismo y Deportes de Abzakovo. “Hay muchas pistas de todos los niveles, perfectas para principiantes, así puedes venir con toda la familia. Los Urales son perfectos para promocionar el ski y el snowboard en Rusia”.

La gran estepa a los pies de esta cordillera ha sido testigo de un caleidoscopio de culturas que se han ido sustituyendo a lo largo de los siglos. A un par de horas de las pistas de ski, este museo al aire libre cuenta la historia local desde la antiguedad hasta el pasado más reciente.

Esta reserva cultural surgió con el descubrimiento, en 1987, de un asentamiento poco común, que data del siglo XVII a.C.. Sus muros de arcilla circulares podían defender a 2.500 personas, los habitantes de estas viviendas primitivas.

Los cimientos de esta ciudad antigua se preservan ahora bajo tierra. Se ha reconstruido un fragmento de ese muro de defensa para demostrar su elegante trazado. Increíblemente, este lugar único estaba predestinado a convertirse en una reserva de agua. Una campaña masiva para proteger la fortaleza de Arkaim lo salvó en el último momento.

El Subdirector de Ciencia de la reserva de Arkaim, Gennady Zdanovich, destaca el valor de este lugar.

“Nos encontramos en un punto de la historia clave para esta región esteparia, hemos descubierto la clave de la formación indoeuropea, que se convirtió en la base de muchas culturas posteriores: los ugrios, los turcos y otros muchos. Por supuesto, no podemos perder la oportunidad de mostrar la bella historia de esta estepa y su relación con las civilizaciones del mundo”.

Los arqueólogos han encontrado huellas de una avanzada población prehistórica que ocupó esta zona 3.000 años a.C.. Las tribus locales descubrieron cómo domesticar caballos. Además, cambiaron los refugios temporales por viviendas permanentes. Hoy, en el vasto lugar que ocupa el museo podemos visitar una vivienda de la Edad de Piedra, reconstruída con las herramientas y técnicas de entonces.

Aleksander Kislenko, arqueólogo del museo, ha trabajado en la restauración. “Hemos recreado estas viviendas utilizando datos arqueológicos de una docena de excavaciones de la región. Hemos integrado muchos elementos de la construcción de la Edad de Piedra, que hemos conseguido identificar. Por ejemplo, una casa que se quemó y se derrumbó hace miles de años, dejó una huella del techo sobre el suelo, dándonos una idea de su tamaño. Usamos la lógica, y algunas advertencias de los ingenieros”.

Los montículos de la Edad del Hierro, recreados también en la reserva de Arkaim, muestran cómo las tribus de la estepa construían casas a gran escala para sus líderes difuntos. Así podían seguir su camino de la vida en otro reino.

El viaje por el pasado de los Urales termina en el siglo XIX, con las construcciones de los cosacos, donde los devotos de la cultura y el folklore local, como la etnógrafa Oksana Maltseva, mantienen vivas las artes tradicionales rusas. “Como sabes, sin pasado no hay futuro. La gente que olvida su pasado pierde la conexión con su cultura, especialmente en el mundo tan urbanizado de nuestros días”, asegura Maltseva.