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Hermetismo oficial sobre la presunta víctima de DSK

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Hermetismo oficial sobre la presunta víctima de DSK

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En este edificio del Bronx, donde residen seropositivos que reciben ayudas estatales, vive con su hija la presunta víctima de Dominique Strauss-Kahn. Una víctima aún sin rostro, algo insólito en este tipo de casos en Estados Unidos.

De ella se sabe poco y lo poco que ha trascendido no ha sido confirmado. Los rumores más persistentes apuntan a que la joven se llama Naffissatou Dialo, es guineana y ronda la treintena.

Sus vecinos aseguran que se trata de una madre soltera, educada y tranquila que nunca ha dado que hablar:

“Es guapa, es una joven bastante guapa y además es muy agradable” “Cada vez que la veía con su hija nos saludábamos, es una chica muy correcta, muy educada”

Desde hace cuatro días y con las sumas que ofrecen medios de todo el mundo por su fotografía, sólo se ha filtrado esta, tomada a la salida de la comisaría de Harlem después de poner la denuncia.

Tampoco se sabe a ciencia cierta quiénes son las personas de su entorno que multiplican las declaraciones sobre el caso. Este hombre que los medios de todo el mundo presentaron ayer como su hermano, afirmó en una primera declaración con el rostro cubierto que la presunta víctima es una buena clienta del restaurante donde trabaja.

Horas después contó, ya a rostro descubierto, que fue la primera persona a la que llamó la joven tras la agresión, que Naffissatou no conocía la identidad de su agresor, que está profundamente conmocionada y que pasó dos días enteros llorando.

Esta nebulosa de declaraciones contradictorias alimenta todo tipo de teorías y explicaciones sobre lo que realmente pasó en esta suite del hotel Sofitel.

Según ha declarado recientemente una colega de Naffissatou, es imposible que ésta no supiese quién era su agresor porque la foto de DSK ha estado colgada varios días en la sala donde se cambian las camareras como sucede siempre que alguna personalidad va a alojarse en el hotel. A pié de foto, figuraba también el número de la suite que iba a ocupar.

El abogado de la víctima, que mantine el secreto sobre el paradero de su clienta, asegura que no caben dudas sobre lo sucedido. Jeffrey Shapiro:

“Ha hecho lo que tenía que hacer. Siente que su responsabilidad es decir la verdad aunque tenga que pagar un alto precio por ello. Ha tenido que renunciar a su vida privada, y además se siente en peligro, teme por su integridad física”

El mismo hermetismo que mantiene la dirección del hotel que se ha limitado a repetir desde que estalló el escándalo que la joven es una empleada ejemplar.