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E-coli: la incógnita persiste

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E-coli: la incógnita persiste

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Todo comenzó el 16 de mayo cuando el sistema de vigilancia epidemiológico europeo alertó sobre un aumento en Alemania de pacientes afectados por la E.coli. El 24 de ese mes se registró la primera muerte a causa de esta bacteria que provoca el síndrome urémico hemolítico.

Ese mismo día el director del Instituto Robert Koch, hablaba ya “del brote de E.coli más peligroso conocido en el país con más nuevos casos registrados en una semana que en años. Las sospechas apuntaban a los tomates, los pepinos y las lechugas.”

Hasta el momento, la bacteria ha causado la muerte de 23 personas, 22 en Alemania y una en Suecia. Hay 2.231 casos de contagio confirmados.

Las rápidas conclusiones de las autoridades alemanas que hace unos días reconocieron que los

pepinos andaluces no eran la fuente de la infección han producido daños millonarios en el sector hortofrutícola.

Expertos de la Clínica Universitaria de Hamburgo y científicos del Instituto Genómico de Pekín consiguieron descifrar la secuencia genética del microorganismo.

“Una variante hasta ahora desconocida de la bacteria E. coli, cuyo descubrimiento permite saber mucho más sobre la bacteria dañina”, aseguraba hace unos días Holger Rohde de la Universidad de Hamburgo.

Las investigaciones no acarrean soluciones inmediatas a los pacientes y los análisis realizados en semillas de soja germinadas, las últimas en la lista de sospechosos, han dado negativo.

La incógnita acerca del origen de la infección persiste.