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Giuliano Pisapia, ¿el principio del fin de Berlusconi?

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Giuliano Pisapia, ¿el principio del fin de Berlusconi?

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Ahora es una celebridad más allá de su amada Milán.

Giuliano Pisapía, el nuevo alcalde de la capital financiera italiana, es conocido en todo el mundo como “el hombre que ganó a Berlusconi” en su ciudad natal, después de 18 años.

¿Cómo este abogado de izquierda de 62 años logró una victoria imposible hasta para el Premio Nobel Darío Fo?

El propio Pisapia nos da las claves:

“Queríamos proponer la posibilidad de una nueva alternativa a Berlusconi, pero también una nueva forma de hacer política. Y esto fue una decisión ganadora. Por ejemplo, hemos respondido a la mentira, al insulto y a la difamación con una sonrisa, con amabilidad, con ironía, y esto les ha pillado por sorpresa. El refrán “una sonrisa os enterrará a todos” ha sido un éxito”.

Y tanto. Su rival del gubernamental Pueblo de la Libertad, Letizia Moratti, le acusó en un debate televisado de haber sido declarado culpable en 1980 de pertenecer a una banda armada de extrema izquierda para la que robó una furgoneta con la que se realizó un secuestro.

No era cierto.

Los seguidores de Pisapia llenaron Internet de “Moratticitas”, que le acusaban jocosamente de todo tipo de maldades, desde inventar los mosquitos hasta provocar terremotos.

“Ha habido, por supuesto, otros elementos que han resultado cruciales”, explica Pisapia. “Un candidato no elegido desde arriba sino desde abajo, por la gente; un programa no decidido por los partidos sino elaborado por más de 1200 personas”.

Lo había decidido desde el principio, desde su sorprendente victoria en las elecciones primarias del Partido Democrático.

Se crearon comités; gente normal y corriente se involucró en la campaña.

Personas corrientes que improvisaban eventos, como este concierto interpretado por la orquesta del barrio organizado en cuanto se supo que Pisapia iría por allí.

¿Pero qué ayudó más? ¿Las redes sociales o el encuentro físico con los ciudadanos?

“Ambas cosas”, reconoce el alcalde de Milán. “Porque es obvio que el mundo virtual para la gente joven es una herramienta diaria de encuentro fundamental. Pero si no hubiera estado presente en los suburbios, suburbios en los que ya no había ningún entusiasmo, ningún deseo de participar, con un increíble desencanto, ciertamente no hubiera reunido el consenso que tuve. Es importante entender que tenemos que usar un lenguaje diferente para cada persona para decir las mismas cosas a todo el mundo”.

Desencanto. Esa es la palabra. La mayoría de los italianos no confía ya más en los políticos. Pisapia no “huele” a “establisment”, es visto por la gente como UNO de ellos.

Uno más, sobre todo, para la gente joven, como señala el fundador histórico de la izquierdista Radio Popolare, Piero Scaramucci.

“No había visto tanta gente joven en la calle desde 1968. Los jóvenes están completamente hartos de los líderes políticos tradicionales, tienen cosas que decir y un día decidieron: “digámoslo, hagámoslo. Y, de repente, lo hicieron”.

Pisapia consiguió el 55% de los votos. La ciudad se pintó de naranja, los colores de su partido.

Aunque ahora empieza el trabajo duro, para muchos, arrebatar la ciudad al “Cavaliere” es motivo más que suficiente de celebración. Quizás, de celebrar el comienzo del fin de la era Berlusconi.