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Berlusconi, fuera de combate

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Berlusconi, fuera de combate

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Es el presidente del Consejo italiano más longevo de la historia: con tres victorias en las legislativas, la última en 2008, Berlusconi ha acumulado ocho años de mandato.

Pero tras el revés de las municipales, hace quince días, y el aluvión de “noes” en los referendos del pasado lunes, para la prensa italiana il Cavaliere está definitivamente fuera de combate.

Hasta ahora, el hombre más rico de Italia siempre conseguía caer de pie. Utilizando hábilmente su imperio mediático, reconquistaba a sus electores

haciéndoles olvidar los procesos abiertos o pendientes por corrupción, fraude fiscal o financiación ilegal de su partido político; en total una veintena de casos.

Pero la sucesión de escándalos sexuales con menores son más difíciles de borrar.

Sobre todo porque Berlusconi no se ha mostrado especialmente discreto. El 26 de abril de 2009, Silvio Berlusconi asiste a la fiesta de cumpleaños de Noemi, una cabaretera con la que se dejaba ver desde hacía tiempo. Un día después, su mujer pide el divorcio y lava en público los trapos sucios del presidente. Veronica Berlusconi revela a la prensa el gusto de su marido por las menores y afirma que tiene la intención de presentar a varias presentadoras de televisión a las elecciones europeas.

La popularidad de Berlusconi se tambalea. Durante un báño de multitudes en diciembre de 2009 en Milán, le rompen la nariz y dos dientes de un puñetazo.

Pero la puntilla se la da Ruby, una cabaretera marroquí habitual de las fiestas sexuales organizadas por el presidente del Consejo. Silvio Berlusconi habría mantenido relaciones sexuales con la joven cuando esta era aún menor.

El 14 de enero de 2011, la justicia milanesa abre una investigación.

La Liga Norte de Umberto Bossi, su indispensable aliado, empieza a perder la paciencia. El partido populista se exaspera sobre todo por la lentitud de las reformas que habían exigido, sobre todo contra la inmigración.

James Walston, de la Universidad Americana de Roma:

“Berlusconi depende completamente de Umberto Bossi y de la Liga Norte. La próxima semana, el partido celebra su tradicional mítin veraniego. Y si Bossi decide que ha llegado el momento, será el fin del gobierno”

A las amenazas políticas y judiciales, Berlusconi responde con su particular humor.

El pasado lunes, bromeaba ante el presidente israelí sobre una pintura del siglo 19: “Esto, le explicó, es el bunga bunga de 1811”.

Para los editorialistas italianos, esa actitud podría marcar su final incluso antes de que concluya su mandato en 2013.