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Bielorrusia, al borde del caos

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Bielorrusia, al borde del caos

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El descontento estalla en Bielorrusia, que vive su peor crisis financiera en 17 años. El domingo, 200 automovilistas bloquearon el puesto fronterizo de Brouzgui con Polonia para protestar contra la restricciones sobre las exportaciones de alimentos y carburante, principal fuente de ingresos de la región fronteriza de Grodno.

Cinco días antes, cientos de automovilistas se manifestaron en Minsk contra la subida del 30% de los precios del carburante recién anunciada por el gobierno de Alexandre Lukashenko.

En aras de la paz social, el presidente bielorruso

dió marcha atrás al día siguiente y anunció subidas menos drásticas.

Una iniciativa que el país no se puede permitir según este analista:

“La situación por lo que veo es bastante crítica. Si el Estado subvenciona las refinerías de petróleo y las importaciones de crudo a Bielorrusia, sería bueno porque querría decir que tienen recursos, medios para hacerlo. Pero no veo esos recursos. Eso significa que el Estado ha hecho un gesto populista”

Efectivamente, las arcas del país de economía dirigista estaban vacías a finales de mayo.

Las reservas en divisas han caído 138 millones de euros, el rublo bielorruso ha sido devaluado oficialmente un 36%, la inflación anual galopa al 32,6% y Minsk tiene que pagar 37 millones de euros a Rusia por una factura de electricidad que vence el 19 de junio; su impago supondría el corte total del suministro.

Entre la espada y la pared, Minsk ha tenido que pedir un préstamo a Rusia y a sus socios de la Comunidad Económica Euroasiática de 2.800 millones de euros escalonados en tres años. El sábado formalizaron el trato, pero Moscú ha puesto sus condiciones: Minsk debe proceder a privatizaciones.

En el punto de mira de Moscú Beltransgaz, la compañía bielorrusa que transporta el gas ruso hacia Europa. Gazprom, que tiene ya el 50% de su capital, quiere hacerse con el 50% restante.