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Grecia, obligada a reapretarse el cinturón

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Grecia, obligada a reapretarse el cinturón

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Dos de mayo de 2010. Grecia evita la bancarrota en el último momento. Atenas llega por fin a un acuerdo con el FMI y la UE para evitar que los griegos, en palabras de su primer ministro Yorgos Papandreu, sufran las consecuencias de una quiebra. La situación es grave:

“Soy consciente de que nuestra decisión de hoy obligará a nuestros ciudadanos a hacer enormes sacrificios, pero el camino alternativo habría sido catastrófico”

El FMI y la UE conceden a Atenas un préstamo de 110 mil millones de euros escalonados en tres años.

El país ha recibido ya 53 mil millones de euros.

A cambio, piden a Atenas que reduzca 30 mil millones de su gasto público.

El objetivo buscado es la reducción del déficit del 10,5% en 2010 al 7,4% en 2011. Pese a la hostilidad de la población, el Parlamento aprueba una serie de reformas.

En julio, son las pensiones las que sufren una cura de austeridad: la edad de jubilación para las mujeres pasa de 60 a 65 años, como la de los hombres y las jubilaciones y prejubilaciones sufren recortes.

Pero la recesión se agrava: en 2010, el PIB se contrae un 4%, las previsiones para 2011 se revelan demasiado optimistas, en el primer trimestre del año, el PIB cae un 5,5%.

Además, a finales de abril de este año, el déficit griego es del 10,5%, mientras que las previsiones lo situaban en un 9,4%. Los inspectores de la UE y el FMI presionan y piden más rigor si Atenas quiere recibir la quinta entrega del préstamo.

Hoy ya se habla de un nuevo plan de salvamento para volver a evitar la quiebra e intentar dar al país un respiro hasta que la economía vuelva a crecer y que el país pueda comenzar a reducir su faraminosa deuda de 340 mil millones de euros.