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Charlene, la sirena de Alberto

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Charlene, la sirena de Alberto

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Elegante, alta, rubia, sonriente: Charlene Wittstock es un modelo de discreción y de paciencia: el príncipe Alberto la ha frecuentado diez años antes de pedirle la mano.

El eterno solterón ha encontrado a su princesa en un universo que le es muy cercano: el del deporte.

Fue en el año 2000, cuando Charleen se hizo con el oro en la disciplina 200 metros espalda en el Encuentro Internactional de Monaco.

Aun estaban por llegar los tres oros en el Campeonato Mundial, una trayectoria deportiva que ha forjado a golpe de entrenamientos, la personalidad de la sudafricana de 33 años:

“No importa quién soy ni quién voy a ser, ni las expectativas que haya, yo creo que en parte es nuestra responsabilidad cuidarnos mútuamente y dar lo que podamos a la gente necesitada, tanto si es en el terreno deportivo como en el humanitario o en otros aspectos, es una responsabilidad”

Comprometida desde hace muchos años con causas humanitarias, Charlene ha aprendido poco a poco a gestionar su imagen para recuperar el esplendor del Principado de Mónaco.

El halo de Grace Kelly se deja sentir de nuevo sobre este minúsculo país situado en plena riviera francesa siempre en busca de notoriedad.

A la hora de establecer parecidos, es innegable la influencia de la ex estrella de Hollywood.

Colombe Pringle, editora jefa de Point de Vue:

“Estoy segura de que ha examinado todas las fotos de Grace. Estoy convencida, de que aunque Alberto no lo sepa, hay algo en su pelo rubio, en su elegancia, que recuerdan a Grace, pero Charlene es más fuerte”

Y ataviada como una auténtica estrella, entró por primera vez en la catedral de Mónaco el día de la fiesta nacional.

El protocolo le impedía hacerlo antes del anuncio del compromiso, ya que no formaba parte de la familia real. La joven deportista, de confesión protestante, ha tenido que convertirse al catolicismo para poder casarse con Alberto II.

Pero Charlene ha empezado a ejercer su función mucho antes de la boda. El primer acto oficial de la pareja monegasca fue una visita a Irlanda en abril de este año.