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Invirtiendo en el futuro del mundo árabe

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Invirtiendo en el futuro del mundo árabe

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Los alzamientos en el mundo árabe han abierto una nueva puerta a la esperanza de cara al futuro, pero la inversión será fundamental para realizar los cambios demandados en las protestas.

A miles de kilómetros, ese tema ha sido objeto de debate en el Foro de Nueva York, que reúne a grandes figuras del mundo de los negocios.

Jaloul Ayed, ministro de Finanzas de Túnez: “En Túnez, por ejemplo, hay 700.000 personas sin empleo. ¿Cómo vamos a darles trabajo? A través de las inversiones. ¿Saben cuanto se debería invertir para ayudar a esas 700.000 personas? Entre 17.000 y 21.000 millones de euros. La gran pregunta es ¿quién va a invertir esas cantidades?”

Algunos creen que los inversores esperarán hasta que la situación se normalice, pero otros insisten en que es el momento adecuado para buscar nuevas oportunidades de negocio.

Mostafa Terrab, presidente y consejero delegado de la compañía de fosfatos OCP: “Hay que tener presentes dos parámetros. Uno es el tremendo potencial de crecimiento que tienen esas regiones y que aún no ha sido aprovechado. El otro es que los cambios van encaminados hacia un mayor imperio de la ley, incluido el mundo de los negocios, y creo que eso es fundamental”.

El interés no gira solo en torno a encontrar compañías e inversores extranjeros. Las comunidades de expatriados que abandonaron dichos países también son vistas como una fuente de inversiones de cara al futuro.

Ahmed El Alfi, presidente de la compañía egipcia Sawari Ventures: “Los expatriados conocen mejor su país, cómo funcionan las cosas allí, y tienen una mayor voluntad de contribuir. Hay 8 millones de egipcios viviendo en el extranjero, frente a los 80 millones que hay en el país. Esos 8 millones posiblemente logran tantos ingresos como los 80 millones que viven en Egipto. Son de una gran valía y hay que animarles a invertir de nuevo en su país”.

Sin emabrgo, algunos expertos consideran que invertir en grandes proyectos no debería ser la prioridad, sino acabar primero con los privilegios de la élite del país.

Edmund Phelps, Premio Nobel de Ecoómicas en 2006: “Es un poco inquietante cuando algunos de mis amigos economistas europeos proponen construir por ejemplo estructuras masivas en medio del desierto. Eso no va a solucionar el gran problema: el de los jóvenes tunecinos o los jóvenes egipcios que viven en las ciudades y no pueden desarrollar sus carreras profesionales”.

Nacido en Marruecos, el fundador del Foro, Richard Attias, coincide en que hay que potenciar el espíritu empresarial de los jóvenes: “Todos los gobiernos deben apoyar las iniciativas empresariales, dando las herramientas y la financiación adecuadas a las nuevas generaciones de jóvenes, que cuentan con tanta energía. En lugar de tenerlos en las calles, manifestándose porque han perdido su dignidad, deberíamos darles una respuesta sobre cómo apoyarlos para que comiencen sus propios negocios o encuentren nuevas fórmulas para obtener un trabajo.”

También se pidió a los nuevos líderes que aprendiensen la lección respecto a otras regiones en las que se dieron cambios similares, como en América Latina.

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Inter-Americano de Desarrollo: “Lo más importante es cómo ajustar un proceso que armonice una democratición que incluya a todos y el desarrollo, especialmente de aquellos que han estado en el corazón de los alzamientos, la gente joven, que no tienen oportunidades. Hay que crear microfinanciación, hay que crear oportunidades empresariales, especialmente para los pequeños negocios”.

Roger Cohen, conocido columnista estadounidense, considera que Estados Unidos debe apoyar económicamente los cambios en el mundo árabe, que describe como los hechos más alentadores de este siglo: “Estados Unidos y Europa son más fuertes cuando sus intereses van de la mano. Y eso no ha ocurrido en Oriente Próximo, donde se ha permitido la llegada al poder de esos dictarores. Creo que sería positivo para el mundo ir más allá de ese pensamiento de blanco o negro, del tipo “o tenemos a esos tipos en el poder o serán los islamistas”. Así es como Gadafi y Mubarak se presentaron”.

Ahora los nuevos líderes del mundo árabe están bajo presión para cumplir con las expectativas de aquellos que se manifestaron por un cambio. Saben que deben encontrar lo antes posible una solución que satisfaga a todos.

Jaloul Ayed, ministro de Finanzas de Túnez: “Tenemos una visión, tenemos un plan y tenemos los medios. Mantened la calma, todo llegará”.

Detrás de los titulares y las imágenes que llegan de Oriente Próximo, el debate sobre cuál será su evolución a largo plazo está en marcha. Y una cosa es cierta: Saber cómo invertir en ese cambio para que sea económicamente viable, es una de las grandes prioridades.

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