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J-3 en Mónaco

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J-3 en Mónaco

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Última línea recta antes de uno de los momentos más esperados en el principado de Mónaco: la boda del príncipe Alberto II y Charlene Wittstock.

El acontecimiento se desarrollará a lo largo de dos días que han sido declarados festivos en el principado: el uno y el dos de julio.

El viernes a las cinco de la tarde, hora central europea, tendrá lugar el matrimonio civil en el Salón del Trono del palacio principesco, donde también se casaron los príncipes Raniero y Grace.

Los monegascos podrán seguir los pormenores de la ceremonia en directo gracias a una serie de pantallas gigantes situadas alrededor de la gran plaza.

Menos de una hora después, la pareja hará su primera aparición como marido y mujer para saludar a la multitud desde el balcón del salon de los Espejos, donde tienen lugar las ceremonias oficiales.

Una vez concluida la recepción con los invitados, un centenar de familiares y amigos cercanos, los monegascos disfrutarán de una cena al aire libre a la que asistirán cerca de seis mil personas. Posteriormente, la multitud se desplazará al puerto

de Hércules, donde a partir de las diez de la noche tendrá lugar un concierto gratuito del francés Jean-Michel Jarre.

El misterio sobre el traje que vestirá la novia para la ceremonia religiosa no se desvelará hasta el sábado a las cinco de la tarde, aunque se sabe ya que lo ha diseñado Giorgio Armani.

La boda no tendrá lugar en el interior de la catedral, sino en el patio de honor del palacio.

Una hora y media después, a las seis y media, la novia, depositará su ramo en la iglesia de Santa Devota. Además, el nuevo matrimonio realizará el tradicional recorrido por las calles de Mónaco pero no en carroza, sino en coche híbrido.

El príncipe Alberto y Charlene Wittstock pondrán el broche de oro a su enlace en la emblemática Ópera de Montecarlo. Allí, degustarán una magnífica cena elaborada por el prestigioso chef Alain Ducasse, verán un espectáculo de fuegos artificiales desde la terraza y bailarán hasta altas horas de la madrugada.

Y por supuesto, para recordar dos días que marcarán un antes y un después en la historia del principado, los monegascos cuentan con toda una batería de recuerdos disponibles en todas las tiendas.