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Los nuevos desafíos del FMI

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Los nuevos desafíos del FMI

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La que será directora gerente del organismo multilateral, Christine Lagarde afronta toda una serie de retos para evitar que la economía mundial vuelva a estancarse.

El FMI como principal banquero mundial tiene como misión socorrer a aquellos países con dificultades, pero su reputación ha sido de actuar tarde y mal.

Según Amar Bihde la Universidad Tufts, si sólo fuera un foro deliberante estaría bien, pero ese rol lo ejerce ya la OCDE que publica informes y es un ámbito para la discusión económica. En estos tiempos de austeridad deberíamos estar pensando en eliminar instituciones que no tienen razón de ser, lugar de dar vueltas para buscarles misiones para que tengan sentido.”

Para los 187 países miembros, el FMI debe continuar aunque después de someterse a una profunda reforma como preconizan los países emergentes.

Sin embargo como señala el Nóbel de Economía, Edmund Phelps, “es normal que hayan escogido a una persona procedente del club de países ricos, pues son ellos los que ponen el dinero en el FMI y por lo tanto nombran a una persona de esos países que a la postre termine controlando cómo se usa ese dinero que aportan.”

En el New York Forum las miradas se han concentrado en el FMI una institución que, a pesar de ser objeto de incesantes críticas, supone la única alternativa creíble para evitar que la crisis de la deuda en Europa se desborde provocando una cataclismo planetario.

Según el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Luis Alberto Moreno “el papel del FMI siempre será el de evitar los desequilibrios en las balanzas de pagos que puedan sufrir los países. Después lo que debería hacer el organismo es desarrollar sistemas de vigilancia temprana para evitar esos escenarios. Esa debería ser la nueva misión.”

La nueva directora gerente, Christine Lagarde afronta una prueba de fuego para implicar a los países en desarrollo en la gobernanza del FMI. Su misión consistirá también en evitar una guerra en el frente de las divisas, con un dólar en declive, un euro injustamente apreciado y un yuan que deberá ganar valor antes de ser completamente convertible.