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Mónaco ya tiene princesa

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Mónaco ya tiene princesa

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La ex nadadora sudafricana Charlene Wittstock se ha convertido en la princesa Charlene.
 
Con la ceremonia religiosa que ha tenido lugar en el patio de honor del Palacio de los Grimaldi, Alberto II y la princesa Charlene han sellado su relación.
 
Delante de 850 invitados, el príncipe Alberto II ha abandonado su soltería a los 53 años de edad.
 
Ha habido notables ausencias entre las casas reales, entre ellas la de España, aunque el desfile de glamur ha estado asegurado.
 
Se han visto desfilar las pamelas, tocados y vestidos de cóctel requeridos para la ocasión.
 
La ex-nadadora sudafricana llevaba un traje firmado por el modisto italiano Giorgio Armani.
 
Entre los invitados había numerosas personalidades del mundo del deporte, tanto amigos de la princesa, como del Comité Olímpico Internacional del que forma parte el Principe Alberto II.
 
Los novios muy serios al principio del enlace intercambiaron signos de complicidad al ponerse las alianzas.
 
La ya convertida en Princesa Charlenen se ha mostrado más relajada, especialmente, cuando la soprano sudafricana Pumeza Matshikiza cantó en su honor.
 
 
Tras la boda religiosa, los príncipes Alberto II y Charlene de Mónaco recorrieron la alfombra roja que atraviesa la plaza principesca en la que esperaban unos 3.500 monegascos.
 
Acto seguido y subidos en un descapotable híbrido, un Lexus modificado para la ocasión, recorrieron algunos lugares emblemáticos del Principado hasta la iglesia de Santa Devota.
 
Se dirigieron hasta la capilla de la patrona de Mónaco, la misma en la que hace 55 años la fallecida princesa Gracia entregó su ramo tras su boda con Rainiero III.
 
Allí durante el canto a la Virgen, la princesa cedió a la presión con la emoción del momento y derramó algunas lágrimas.
 
 
Fiel a la tradición, depositó el ramo a Santa Devota y junto a su ya marido volvieron a darse un baño de multitudes.