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Cada país de la UE podrá legislar sobre los transgénicos

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Cada país de la UE podrá legislar sobre los transgénicos

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Prohibir o restringir el cultivo transgénicos será competencia de cada país miembro de la Unión Europea. Es lo que permitirá la directiva aprobada en el Parlamento Europeo este martes por aplastante mayoría si no es retocada a su paso por el Consejo.

La eurodiputada Corine Lepage, ponente del informe, explica cómo ha evolucionado la norma: “En la Directiva inicial estaba previsto estudiar lo que se conoce como medios receptores, dónde va a plantarse. Estos estudios nunca se han hecho. Los medios receptores en Europa son muy diferentes. Si usted va a Italia o Suecia no tiene el mismo medio, las mismas plantas, las mismas consideraciones locales. Y en consecuencia mi propuesta era tener en cuenta este tipo de consideraciones no pueden evaluarse para toda Europa”.

Pero la prohibición de los llamados Organismos Genéticamente Modificados ¿Es realmente una solución?

Bélgica está dividida además de políticamente, en este sentido.

En Valonia la mayoría es anti OGM, en Flandes la opinión es más favorable.

El único campo de patatas transgénicas de Flandes fue atacado recientemente por un grupo de activistas.

Marc de Loose, director científico, trabaja para el Gobierno flamenco: “En este campo experimental hemos tomado todas las precauciones para prevenir los cruces genéticos. Sé que los activistas denuncian que habrá cruces. Por ejemplo nos hablan de las abejas. Pero las abejas, hay que saberlo, no vuelan en los campos de patatas”.

¿Y en los de maíz?

“El año pasado hicimos un experimento y demostramos claramente que una distancia de 50 metros entre un campo de maíz genéticamente modificado y uno sin OGM es absolutamente suficiente” responde de Loose.

En Valonia la zona de seguridad exigida es de 600 metros: una muestra de la disparidad de la normativa, marcada por un debate plagado de incógnitas y leyendas en torno a los famosos OGM.

Pero a la hora de llevarse la famosa patata frita belga a la boca los turista de Bruselas lo tienen claro: ¡Sin, gracias!