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Amenaza de tsunami en el panorama mediático británico

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Amenaza de tsunami en el panorama mediático británico

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“Las acciones emprendidas hace un determinado número de años por ciertos individuos en lo que ha sido una buena redacción, han minado la confianza que los lectores tenían en News of the World. Por eso tomamos la decisión de cerrar el periódico después de la edición del próximo domingo”

Con estas declaraciones, James Murdoch, hijo y heredero del magnate australoamericano daba la puntilla a una institución británica.

News of the World, el dominical creado hace 168 años y con una tirada de casi tres millones de ejemplares es una leyenda tan popular como vilipendiada.

Su historia ha estado jalonada de investigaciones, exclusivas y todo tipo de escándalos sexuales y políticos.

El dominical ha arruinado la reputación y la carrera de numerosas personalidades.

Todo ello a base de prácticas más o menos dudosas, como todo el mundo sabía, pero esta vez, las cosas han ido demasiado lejos. Entre las cuatro mil víctimas de las escuchas telefónicas, Milly Dowler, la adolescente de 13 años secuestrada en 2002. Mientras todo el país se movilizaba en su busca, un detective privado del periódico accedió a su buzón de voz, que estaba lleno.

Para obtener toda la información posible, el detective no dudó en borrar mensajes eliminando pruebas que podrían haber sido cruciales para la investigación policial y que además, hicieron penssar a la familia que Milly seguía viva.

También familiares de víctimas de las guerras de de Irak y Afganistán y de los atentados de 2005 fueron sometidos a escuchas.

En 2007, un primer escándalo de escuchas a varias personalidades, incluyendo a miembros de la familia real, condujo a la detención de un periodista y del mismo detective que está ahora en aprietos.

Fueron los únicos detenidos por un caso con infinitas ramificaciones.

Pese a los testimonios y a las denuncias incesantes, la policía no ha reabierto el caso de las escuchas hasta esta semana. Muchos explican esa tardanza por la existencia de vínculos más que dudosos entre la policía y ciertos periodistas, dispuestos a pagar a cambio de información.

Paul McMullan, exeditor de News of the World:

“Si recuerdo bien, por averiguar a quién pertenecía un coche a partir de la matrícula, para saber quién había visitado a algún famoso costaba 225 euros. Por una buena historia que se publicaba en doble página se pagaba entre 5.600 y 11.200 euros”

-¿Era una práctica aceptada pagar a la policía?

-Sí.

Steve Roberts, antiguo jefe de la célula anticorrupción de la policía, confirma las revelaciones del excolaborador del periódico:

“Tuvimos uno o dos casos un poco más llamativos, en los que había personajes públicos envueltos en delitos o víctimas de delitos y sus nombres aparecieron en los periódicos a una velocidad asombrosa, el día siguiente…y eso sólo puede deberse a una filtración de uno de los nuestros”

Falta por saber si son prácticas generalizadas en el universo ultracompetitivo de los tabloides británicos. Si la investigación que ha pedido el primer ministro lo confirma, todo el paisaje mediático de Gran Bretaña podría sufrir un auténtico seísmo.