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Sudán del Sur: un futuro condicionado por su pasado bélico

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Sudán del Sur: un futuro condicionado por su pasado bélico

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En enero de 2005, los Acuerdos de Paz firmados en Nairobi entre el gobierno sudanés y la rebelión del Sur, representada por su cabecilla John Garang, fallecido poco después en un accidente de helicóptero, ponen fin a más de 20 años de conflicto y establecen el reparto del poder y de la riqueza, además de un periodo de 6 años de autonomía para el Sur del país.

La guerra, que costó la vida a más de dos millones de personas y dejó cuatro millones de desplazados, tuvo repercusiones nefastas en la producción agrícola, desencadenando la terrible hambruna de 1998.

El Ejército Popular de Liberación de Sudán, apoyado por Estados Unidos, dirigió desde el principio la rebelión.

De hecho, las hostilidades entre el Norte musulmán y el Sur, de mayoría cristiana y animista, estallaron inmediatamente después de la independencia del país en 1956.

Las promesas de autonomía hechas por el gobierno central de Jartum a las poblaciones del Sur cayeron en saco roto desencadenando una primera guerra que duró 17 años.

La división del país ha puesto fin a medio siglo de tensiones y de guerra. El pasado enero, como estaba previsto en los Acuerdos de Paz de 2005, en un referéndum histórico en el Sur del país, más del 98% de la población se pronunció a favor de la independencia, allanando el camino al nacimiento de este nuevo Estado de 8 millones y medio de habitantes que representa el 24% del antiguo Sudán.

Un país en ruinas con enormes carencias, sobre todo en infraestructuras básicas y con enormes retos por delante, especialmente en el terreno de la enseñanza.

El país en su conjunto posee reservas de 6.700 millones de barriles de petróleo.

El 75% de los barriles producidos diariamente proceden del Sur. El oro negro representa el 98% de los recursos de Sudán del Sur.

Con la partición, el Norte pierde el 37% de sus ingresos.

Además de la crisis económica, su presidente,

Omar al Bashir, reelegido en abril de 2010, está acusado de genocidio por el Tribunal Penal Internacional.

En el Sur, Salva Kiir, ex rebelde que sucedió a John Garang en 2005, se convirtió en el primer presidente de Sudán del Sur tras obtener el 93% de los votos en 2010 en las primeras y últimas elecciones multipartidistas de Sudán desde 1986.