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Los refugiados libios en Túnez siguen esperando la caída de Gadafi

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Los refugiados libios en Túnez siguen esperando la caída de Gadafi

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Nos encontramos en el puesto fronterizo de Dehiba, en el suroeste de Túnez. Es uno de los dos principales puntos de paso para quienes huyen de Libia. Todos los días, entre ochocientos y mil libios atraviesan por aquí la frontera para entrar en su país o huir de él.

Según las autoridades tunecinas, más de 60.000 refugiados libios han atravesado la frontera por Dehiba entre abril y junio.

Entre ellos, la familia de Ibrahim Issa. Originarios de Nalout, se han refugiado en Tataouine, a un centenar de kilómetros de aquí.

Ibrahim Issa, refugiado libio:

«He mandado a toda mi familia a Túnez por su seguridad, porque en Libia no puedo estar seguro de que no les va a pasar nada por culpa de los bombardeos arbitrarios. Hay tropas de Gadafi por todas partes, y no sabes de dónde pueden venir los tiros”

A 3 km de la frontera, llegamos al pueblo de Dehiba. Nos reunimos en esta casa con Mounir y su familia. Huyeron de Nalout hace tres meses, y desde entonces les aloja gratuitamente una familia tunecina. El bebé, que tiene mes y medio, nació en Túnez:

Mounir, refugiado libio:

“Huimos de Nalout. Vinimos a Túnez y los tunecinos nos han alojado y nos han dado de comer. Para nosotros son hermanos. Ahora todo va bien gracias a Dios”

El 95% de los refugiados libios han tenido la misma suerte que Mounir, un porcentaje elocuente sobre la solidaridad de los tunecinos que como Messoud, no han dudado en abrir las puertas de su casa:

«Volvía del trabajo y me los encontré en la carretera. No tenían a dónde ir. Les recogí y me los llevé a mi casa. Lo hacemos en nombre de Dios, ni más, ni menos”

El campo de refugiados de Remada está a 47 kilómetros de Dehiba.

Establecido el 11 de abril por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados para acoger a mil personas, en el momento de nuestra visita hay cerca de ochocientos refugiados, sobre todo mujeres, niños y ancianos. Los hombres van y vienen para vigilar sus casas en Libia.

Los responsables del campamento han preferido anticiparse ante las incertidumbres que plantea el conflicto en Libia:

Hatim Saied, director del campo de refugiados de Remada:

“Espero que la situación no dure mucho tiempo. Pero en caso de que sea así, hemos establecido un plan a largo plazo y un plan de contingencia. Si se produce un aflujo masivo de refugiados, el campamento puede llegar a acoger a entre 12.000 y 1.500 familias”

Las familias de Fatima y de Mona llevan dos meses aquí. También ellas tuvieron que huir de Nalout por culpa de los bombardeos.

Fatima, refugiada libia:

“Todo el mundo tenía miedo. Aunque tuvieses dinero no podías hacer nada, ni comprar pan ni nada de nada, porque no había nada en ningún sitio. No podíamos salir de la puerta de casa”

Ahora, Mona está a salvo, pero su hermano está en el frente con los rebeldes. Por eso se dirige directamente a Gadafi:

Mona, refugiada libia:

«No vamos a ceder. Seguimos confiando en la victoria. Aunqure mates a todo nuestro pueblo, a todos nuestros hijos, mantendremos la esperanza y no cederemos. Vamos a volver a casa, eso es seguro, y tú, Gadafi, te vas a tener que ir de Libia”

Todos estos refugiados están contra Gadafi y sus soldados, que, nos dicen, mataron a su ganado y quemaron sus tierras. Esperan con impaciencia la caída del régimen.

Mohammed Said Boussol :

“Hay que detener a Gadafi cuanto antes. Cada día que pasa hay más muertos, más víctimas. Nos dicen que será cuestión de una semana, de un mes y mientras, él sigue matando a su pueblo”