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"Círculo de economistas": el papel de los gobiernos después de la crisis

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"Círculo de economistas": el papel de los gobiernos después de la crisis

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Todos los años el “Círculo de economistas”, un grupo de especialistas de alto nivel, organiza sus conferencias de verano aquí, en Aix-en-Provence. Un lugar en el que estudiantes y economistas de renombre participan en los debates económicos.

Cuál será el papel de los gobiernos en el período posterior a la crisis, ha sido el tema de este año. Durante la crisis, los gobiernos han intervenido para evitar el colapso, moviéndose peligrosamente hacia el borde de la bancarrota.

¿Amenaza esto las funciones del estado? El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, dice que no. “Los gobiernos están ahí, han perdido margen de maniobra, por supuesto, pero son todavía los únicos que pueden definir el marco que haga posible que prospere el sector privado, los bancos y las inversiones.”

Para el resto de los mortales, que pasan apuros para llegar a fin de mes, el espectacular rescate financiero al sector es una gran injusticia.

Pero la reacción del público ha sido inesperada, como dice Francis Fukuyama, de la Universidad de Stanford. “Es una gran paradoja, porque la crisis debería llevar a un crecimiento del populismo de izquierdas, dado que la crearon en Wall Street políticas conservadoras, de libre mercado, y ha hecho mucho daño a la gente. Y lo que ha surgido es un crecimiento del populismo de derechas, y no sólo en los Estados Unidos. Prácticamente cada país europeo tiene un partido de este tipo.”

El aumento del populismo de derechas es la expresión de un cierto descontento con los gobiernos.

Elie Cohen, uno de los economistas más prestigiosos de Francia, cree que debería impulsarse un estado mucho más fuerte. “Hemos visto que la lógica de la autorregulación y de la desregulación ha tenido resultados desastrosos en la dinámica del sistema financiero. Necesitamos volver a un Estado regulador, creo que es absolutamente indispensable”.

Un estado más activo parece que sería lo más conveniente, pero la crisis ha acabado con todos los recursos.

Como consecuencia, la futura acción pública será moderada, según Jean-Hervé Lorenzi, Presidente del Círculo de Economistas. “Está claro que la intervención del estado no volverá a ser lo que era. Será más racional y limitada. Algunas áreas pertenecerán ampliamente al sector privado. Estamos en una situación en la que la frontera entre lo privado y lo público se moverá.”

Pero un giro al sector privado conlleva el riesgo de penalizar a la clase media, según Robert Reich, de la Universidad de Berkeley, que fue Secretario de Trabajo en la administración de Bill Clinton. “La educación, la sanidad y las pensiones no son bienes personales, son también bienes públicos, que mantienen a la sociedad unida. Crean oportunidades y seguridad económica para mucha gente. Si los privatizas, no está claro que continúen proveyendo coherencia social y sentido de justicia.”

El sentido de justicia está profundamente arraigado en la sociedad americana. Hoy, mucha gente en los Estados Unidos cree ser el chivo expiatorio de políticas erróneas.

Jeffry Frieden, de la Universidad de Harvard, cree que ese sentimiento ha generado una víctima: el compromiso político. “La sociedad americana está absorta en la lucha de quién va a pagar la carga del ajuste, quién va a pagar las deudas que se han acumulado. Pero veo que hay poca voluntad en este momento de sentarse y hablar en serio de la distribución de la carga de forma inteligente y justa. Estoy preocupado. Creo que los próximos cinco, siete, diez años, van a ser muy difíciles para Estados Unidos.”

Europa también se enfrenta a un futuro complicado. La crisis ha puesto a la sociedad en el camino de la incertidumbre.

Ante la pregunta sobre la situación de la eurozona, dos políticos escandinavos nos dan su opinión, con la certitud de que estamos todos en el mismo barco.

Según Anders Borg, Ministro sueco de Finanzas, “no es realista ver que los europeos del norte vayan a subvencionar la responsabilidad fiscal del sur. La única solución a largo plazo es tener un marco fiscal más estricto. No más gobiernos europeos, pero sí más gobernabilidad.”

“El asunto, por el momento, para la zona euro es: hay mucha falta de liderazgo, mucha duda, mucha dependencia de los intereses nacionales a corto plazo, y se piensa poco y no hay valor para explicar la necesidad de tener soluciones comunes”, añade Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido Socialista Europeo.

El mundo seguirá girando. Las sociedades europeas necesitan aprender a ajustarse a un nuevo camino, que comienza en los países emergentes, los que conducen el crecimiento hoy.

Europa carga con procedimientos pesados, pero también tiene algunas ventajas: la crisis puede hacer surgir nuevas iniciativas, y los europeos tienen que aprovechar este momento de oportunidad.