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Once millones de personas hacen frente a la hambruna en el cuerno de África

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Once millones de personas hacen frente a la hambruna en el cuerno de África

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El éxodo de refugiados somalíes hambrientos hacia Kenia y Etiopía se agrava por momentos

LLegan exhaustos, como esta familia que se instala en el campo de refugiados de Dagahaley, en Kenia.

8.600 somalíes han entrado en ese país desde principios de julio, 11.000 en el caso de Etiopía.

La sequía y 20 años de guerra civil están detrás de este éxodo como explica el Alto Comisario de la ONU para los Refugiados.

Antonio Guterres, Alto Comisario de la ONU para los refugiados:

“Los conflictos y la sequía están creando una situación terrible que obliga a la gente al éxodo masivo. Hay niños que mueren por el camino, niños que vienen de Etiopía o de Kenia y los médicos ni siquiera pueden tratarlos por el nivel de malnutrición que padecen”

En las regiones más afectadas por la sequía, uno de cada diez niños somalíes está en peligro de morir de hambre, el doble que el pasado marzo, según el Comité Internacional de la Cruz Roja. Pero la hambruna afecta a todos los países del Cuerno de África, donde 11 millones de personas dependen de las ayudas para sobrevivir a esta crisis alimentaria.

Aquí, en Habaswein, en el extremo norte de Kenia, este año no ha llovido. Gran parte del ganado ha muerto por la sequía extrema. Los campesinos han llevado a otros animales más al norte, en busca de agua. En las aldeas sólo quedan mujeres, ancianos y niños.

Fatuma Ahmed, como los demás, depende de las raciones de maiz, habas y aceite que le proporcionan las agencias humanitarias y el gobierno.

Fatuma Ahmed:

“No tengo marido y estoy criando a mis hijos sóla. Teníamos varios animales, pero murieron. Ahora dependemos de las ayudas. Lo que estoy cocinando ahora es lo único que comerá mi familia hoy”

En la aldea de Fini, esta vaca agoniza. La trasladan a la sombra, pero sólo durará unos días. No es la primera vez que la sequía se ceba con este lugar, pero nunca con tanta saña.

Mori Omar:

“Con los años que tengo nunca había visto una sequía así antes. Tengo 56 años pero parece que tengo 80 de tantos años de malnutrición. Cuando hay sequía no tenemos carne ni leche”

Según la ONU, los periodos de sequía son cada vez más frecuentes: antes se espaciaban diez años, después, pasaron a cinco, y ahora, a dos.