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Perseguidos y acribillados en una isla

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Perseguidos y acribillados en una isla

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Esta fue, durante dos horas, la suerte de decenas de jóvenes noruegos que perdieron la vida por los disparos de Anders Breivik, un asesino de 32 años que iba disfrazado de policia y que transformó la isla de Utoeya en un infierno.

Al producirse los primeros disparos casi seiscientas personas, en su mayoría jóvenes, se encontraban en esta pequeña isla cercana a Oslo. Vestido con un chaleco de la policía, el atacante atrajo primero a sus víctimas haciéndoles creer que quería darles protección e informales sobre la explosión registrada en Oslo.

La isla, sembrada de tiendas de campaña de colores, pasó de ser un paraíso a convertirse en un infierno.

Johannes Dallen estaba en el ferry en el que el asesino llegó a la isla.

“Alguien le consiguió un coche para que pudiera llegar hasta el ferry que partía hacia Utoeya. Llevaba una gran maleta con él. Era muy pesada. Si no recuerdo mal, la gente pensaba que en la maleta transportaba material para desarmar explosivos.”

Andres Breivik estaba bajo los efectos de un coctel de esteroides anabólicos y escuchaba a todo volumen en su ipod la musica del programa Factor X. Ha admitido que utilizó video juegos para hacer simulaciones de la masacre.

La joven Stine lo puede contar.

“Entró y se quedó mirandonos…… Después, con total frialdad, se puso a cargar el arma. Yo me di cuenta de que teníamos tres o cuatro segundos para comenzat a correr. Así que no tuve otra opción.

Cuando iba corriendo, sentí alas balas pasar al lado de mi cabeza.”

Dos horas después llegó en helicóptero un comando de la policía noruega. Muchos jóvenes se habían tirado al agua. La otra orilla estaba a setecientos metros.