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La independencia, telón de fondo del rebrote de tensión en Kosovo

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La independencia, telón de fondo del rebrote de tensión en Kosovo

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Es una guerra comercial que esconde otra: la de la independencia de Kosovo que Serbia se niega a aceptar.

El miércoles 20 de julio, las autoridades kosovares impusieron un embargo a las importaciones serbias como respuesta al embargo de los productos kosovares en Serbia en vigor desde la independencia de Kosovo en 2008.

Lulzim Demolli, director de aduanas en Podujeva:

“Ayer a las ocho de la noche hora central europea empezamos a aplicar la decisión del gobierno de Kosovo. No reconoceremos los tampones aduaneros serbios y todas las importaciones procedentes de Serbia serán devueltas”

La razón principal del bloqueo es la soberanía de kosovo. Belgrado, que sigue considerandolo como su provincia meridional, rechaza toda importación que lleve un símbolo del Estado de kosovo y a los viajeros procedentes de kosovo.

Adoptando la misma medida, Kosovo envia un mensaje más político que comercial. Kosovo importa por valor de 2.000 millones de euros, de los que 270 millones corresponden a productos importados de Serbia.

La Cámara de Comercio de Kosovo recrimina a la Comisión Europea su inmovilismo:

Safet Gergjaliu, director de la Cámara de Comercio de Kosovo:

“La Comisión Europea no ha hecho nada en los últimos cuatro o cinco años, cuando Serbia bloqueaba las mercancías de Kosovo, y no aplicaba el Tratado de Libre Comercio de Europa Central (CEFTA). Deberían haber sido más activos”

Pero el estatuto de Kosovo también se contesta desde el interior. Los serbios de kosovo no reconocen la soberanía de Pristina en la parte norte del territorio.

También protestan contra el despliegue de policías albanokosovares en el puesto fronterizo de Jarinje.

Kosovo cuenta con un millón 700.000 habitantes, de los que el 90% son albaneses y sólo 60.000 serbios, reagrupados en el norte. Para ellos, su capital está del otro lado de la frontera, en Belgrado, donde las autoridades no están dispuestas a ceder terreno frente a Pristina.

Oliver Ivanovic, secretario de Estado serbio para Kosovo:

“Esto es claramente parte de un plan encaminado a controlar totalmente el norte de serbia y a los serbios que viven allí. Y lo que es peor, no creo que los albanokosovares hayan urdido este plan solos, todo esto parece ser parte de un acuerdo con la comunidad internacional que apoya la independencia de Kosovo y considera la zona norte como el principal obstáculo para la independencia total”

Tras el apaciguamiento de las relaciones entre Kosovo y Serbia que bajo la égida de Bruselas consiguieron superar algunos obstáculos prácticos, las conversaciones fueron aplazadas hasta septiembre poco antes de este brusco rebrote de tensión.