Última hora

Última hora

La deuda frena el camino hacia una unión fiscal europea

Leyendo ahora:

La deuda frena el camino hacia una unión fiscal europea

Tamaño de texto Aa Aa

Mientras persisten los temores sobre los problemas de deuda de los gobiernos europeos, las dudas sobre la unión fiscal europea también generan desconfianza.

Los 17 miembros de la zona euro han unificado sus políticas monetarias y confiando el control de la moneda única al Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo los países han seguido aplicando sus propias políticas presupuestarias.

Hasta ahora el único critero fiscal establecido es el de Maastricht en 1993. La deuda pública de los Estados miembros no debe sobrepasar el 60% y el déficit presupuestario el 3% del su PIB. Con la crisis financiera el nivel de la deuda aumentó en la mayoría de los países.

Para garantizar la disciplina fiscal, los debates se centran ahora en la creación de una entidad que controle la coherencia económica de la Unión Europea.

Por ahora, la diferencias entre los líderes hacen que esto sea casi imposible auque consideraron la decisión de fortalecer el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés), como un paso hacia adelante.

Los países más endeudados, especialmente Italia, están presionando para que se impongan los eurobonos que agrupen la deuda europea. Esto disminuiría los altos intereses de las economías en apuros pero incrementaría el coste para Alemania.

Por eso Berlín descarta la opción de los eurobonos sin el establecimiento de un mecanismo que imponga una disciplina fiscal a los Estados miembros, ante el temor de que los países periféricos continúen gastando e incrementen el déficit.

Los gobiernos son reacios a entregar el control de sus presupuestos nacionales, por lo que la situación está en punto muerto.

Los trabajos para mejorar la coordinación entre los Estados y adoptar un enfoque coherente que calme los mercados siguen siendo limitados.

Cualquier esfuerzo que no se dirija al fondo del problema, al peso la deuda en las economías peor paradas, será insuficiente para reducir la ansiedad de los mercados sobre el futuro de la unión monetaria.