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¿Podrán Francia y Alemania salvar el euro?

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¿Podrán Francia y Alemania salvar el euro?

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Los líderes de Francia y Alemania se dan cita en una reunión que los analistas definen como crucial. Angela Merkel y Nicolas Sarkozy tienen el futuro de la zona euro en sus manos. Y juntos deben encontrar soluciones para detener la espiral de desconfianza que golpea a la eurozona.

Pero también tienen que superar sus diferencias. Porque las dos grandes potencias de la Unión Europea no han sufrido de la misma manera las consecuencias de la crisis. Antes estaban en el mismo barco, pero ahora es Alemania la que lleva las riendas.

Si el presidente de Francia ha llegado a interrumpir sus vacaciones para reunirse con su gabinete de crisis, es porque la situación es grave para el país, que ha visto como su economía se estanca, haciendo dudar a los inversores.

Sarkozy con una popularidad que no hace más que bajar, no puede permitirse terminar su mandato dejando una situación caótica. Pero sobre todo en campaña ese margen de maniobra se reduce.

Por su parte la canciller alemana, cuyo Gobierno de coalición ha acumulado derrotas en las últimas elecciones, está bajo la presión de sus aliados liberales y la opinión pública.

Tendrá que hacer frente al escepticismo que provoca la moneda única. Los alemanes tienen cada vez más la sensación de estar pagando por los otros.

¿Qué hay que hacer? Hace mucho tiempo que el funcionamiento de la moneda única no convence. Con la crisis el concepto inical de gobernanza, que decía que cada uno manejara sus finanzas y todo iría bien, ha ido a peor. Hay que reformarlo. Europa tiene que reforzar su gestión económica por ejemplo con reuniones regulares entre sus dirigentes y el fortalecimiento del papel de Herman Von Rompuy

Sin embargo, esta reforma plantea cuestiones difíciles especialmente en el terreno de la solidaridad, eficacia y legitimidad. ¿Hasta qué punto están dispuestos a llegar los Estados y los pueblos para salvar al euro? Algunos europeos han acogido las medidas de austeridad con resentimiento e incomprensión.

A pesar de que los analistas aseguran que la moneda única se sostiene gracias al eje franco – alemán, lo cierto es que ninguno de los dos líderes se encuentran en condiciones de imponer medidas espectaculares. Y a esto es a lo que esperan los mercados para tranquilizarse.