Jóvenes y llenos de alegria, miles de creyentes han venido de todo el mundo para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XVI en Madrid.
Sin embargo, frente a tanta sonrisa, una parte importante de la población española no comparte su entusiasmo.
A su llegada, los jovenes son recibidos por los organizadores. En un centro habilitado se inscriben y reciben el kit de participante: Una mochila con material diverso, además de vales para restaurantes e indicaciones para su alojamiento, que será gratuito.
El evento costará unos 50 millones de euros y según la organización dejará en el país unos 100 millones de beneficios. Según los responsables, el 70% del coste está financiado por las inscripciones de los participantes y el resto por las aportaciones de empresas y particulares.
La inscripción cuesta entre 30 y 210 euros. De media, cada uno de los 450.000 asistentes pagará unos 100 euros. Junto con la comida y el alojamiento gratuitos, también se beneficiarán de una reducción en los precios del transporte público. Las empresas podrán tener una reducción fiscal de hasta el 90% de lo donado.
Unas ventajas, entre otras, que no son comprensibles para una gran parte de la población en un país avocado a la austeridad.
Además, con la comida y el alojamiento gratuitos, ven complicado que los beneficios dejados por los asistentes puedan ascender a los anunciados 100 millones de euros.
En cuanto a los gastos, se mobilizará un refuerzo de más de 4.000 policías, con primas especiales. Para los policías nacionales de Madrid será de 450 euros por cambiar sus vacaciones y para los de fuera de 100 euros diarios. A ellos se suman 600 operarios de limpieza. En total, 2 millones y medio de euros.
Razonos de sobra para aquellos que se oponen a la visita papal, como Luis Vega, presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores: “Estamos en desacuerdo con que se pague con nuestros impuestos y con que las instituciones en nuestro país, que es aconfesional, se pongan a un servicio total doblando la cerviz ante un representante de una religión, sea la que sea”.
A la crisis financiera se une la crisis que atraviesa la religión católica en España. El 73% de los españoles aseguran ser católicos pero solo un 13% va a misa. Una cifra que baja al 7% ciento entre los jóvenes. Por el otro lado un 24% se dicen ateos. Entre la juventud, son el 42%.
Unas cifras que cuando menos, para la parte de los españoles que se opone a la visita papal, deberían invitar a la reflexión.
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