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La hambruna de Somalia, un problema más complicado de lo que parece

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La hambruna de Somalia, un problema más complicado de lo que parece

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Con el objetivo de atajar la hambruna en Somalia, los ministros de agricultura de los 191 países de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU se reunieron este jueves en Roma.

La FAO necesita 70 millones de euros adicionales de forma urgente para abordar de manera inmediata la reconstrucción de la agricultura de la región y acabar con la hambruna. Una situación que afecta a 3.600.000 personas en Somalia y a 12 millones en todo el Cuerno de África, incluyendo Etiopía y Kenia.

No obstante, según la ONU, para solucionar el problema de manera total solo en Somalia se necesitan unos 1.000 millones de euros.

La Organización de la Conferencia Islámica acordó dedicar 240 millones de euros, especialmente comida y agua y material sanitario y para refugios. El Reino Unido también incrementó su donación en 33 millones de euros y Estados Unidos anunció recientemente que aportaría 73 millones de euros adicionales.

Sin embargo, las donaciones no bastan. Los problemas de seguridad hacen que el reparto de la ayuda sea cada vez más complicado. Somalia está en guerra civil desde 1991 y el Gobierno tiene problemas para controlar el país.

La milicia islamista Al-Shabab, ligada a Al-Qaeda, retiró a comienzos de mes a la mayoría de sus hombres de la capital, Mogadiscio. Sin embargo, las fuerzas gubernamentales y el cuerpo de pacificación africano siguen teniendo problemas para luchar contras algunos rebeldes y el pillaje.

Recientemente Associated Press ha informado de saqueos en depósitos de alimentos destinados a las víctimas de la hambruna, cuyos productos han sido posteriormente vendidos en mercados.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU anunció que lleva dos meses investigando los robos de comida, cuya distrubución debe confiarse a contratistas locales ya que su personal no puede desplazarse por seguridad..

Associated Press encontró hasta ocho lugares en los que se estaban vendiendo sacos de comida con sellos del Programa Mundial de Alimentos. No obstante, el organismo asegura que la malversación apenas asciende al 1% del total de ayuda que llega al país.

Una gran parte del sur del Somalia está oficialmente en estado de hambruna y el resto de la zona podría seguir sus mismos pasos en el próximo mes según la ONU.

Cientos de miles de personas han abandonado sus hogares para dirigirse a los campos de refugiados y a las grandes ciudades en busca de comida. La falta de control gubernamental pone en peligro sus vidas y dificulta la distribución de ayuda.

El Gobierno Federal de Transición de Somalia declaró el estado de emergencia el pasado fin de semana y su Primer Ministro, Abdiweli Mohammed Ali, pidió a la comunidad internacional la creación de una nueva fuerza de protección para los convoyes de ayuda y los campos de refugiados.