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Las otras víctimas del 11S: Los bomberos denuncian el olvido de la administración

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Las otras víctimas del 11S: Los bomberos denuncian el olvido de la administración

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El capitán John Jonas, sus cinco hombres y la mujer a la que salvaron todavía no se creen lo que se les vino encima aquel 11 de septiembre de 2001: “La Torre Norte se derrumbó sobre nosotros cuando rescatábamos a una mujer en el 4º piso”.

La mujer de Jonas, Judy, tampoco pudo imaginarlo. “Supimos que estaban atrapados. Tres bomberos que conocíamos, vinieron a mi cocina y me dieron un beso y un abrazo. Estaba llorando en ese momento, estaba verdaderamente nerviosa. Me dijeron: “No te preocupes, vamos a traer al tio John a casa, vamos a traerlo”. Y ya sabe, tenían los ojos empapados en lágrimas”.

“Si hubiéramos ido un poco más deprisa – recuerda Jonas- y hubiéramos llegado antes a la planta baja, no habríamos sobrevivido. Si hubiéramos ido más despacio tampoco habríamos sobrevivido. Teníamos que estar justo donde estábamos.”

“Dígame. ¿Por qué sobrevivieron? – se pregunta la mujer del bombero Jonas- ¡Murió tanta buena gente! Miro atrás y pienso: ¡espero que lo merezcamos!, es algo que él repite muchas veces”.

Danny Mugan tiene 48 años, los últimos doce trabajando como bombero en Nueva York. No le gusta hablar del 11 de septiembre. Irlandés, como muchos otros de sus compañeros bomberos, trabaja en turnos de a veces 24 horas.

“Es una vergüenza pero así están las cosas en todas partes. Si alguien resulta herido, entonces cambian algo, así que alguien tiene que morir para que las cosas mejoren. Ahora, después de que cinco amigos hayan muerto, tenemos un nuevo arnés y puedo saltar fuera de cualquier ventana. Puedo engancharme en cualquier tubería o soporte y puedo saltar fuera y descolgarme 15 metros”.

El 11 de septiembre murieron 343 bomberos. Muchos de los supervivientes dejaron el trabajo por motivos físicos y psicológicos.

Todos los bomberos con los que hablamos dicen abiertamente que no estaban protegidos con máscaras cuando trabajaban en la Zona Cero.

Sabían que iba a ser demoledor para su salud, pero lo hicieron. Los supervivientes están muy descontentos del olvido de la administración.

Nos encontramos con Brenda Berkman en la Zona Cero. La primera mujer bombero en Nueva York. El 11 de septiembre era su día libre pero se presentó a trabajar. Ahora está jubilada. “No teníamos agua para combatir el fuego. No teníamos radio para comunicarnos. No teníamos respiradores para protegernos del polvo. ¿Sabe? he perdido un tercio de capacidad pulmonar después del 11S. No van a incluir el cáncer como parte del programa de tratamiento médico para los supervivientes como yo. El sentido común dice que eso está mal. Lo único que decimos es “no se olvíden de nosotros”.

“El 11 de septiembre fue un solo día pero para los bomberos ha durado 9 meses pasados entre restos humanos, humo, peligro y duelo – explica la corresponsal de EuroNews en Nueva York Anna Bressanin, autora de este reportaje-. Muchos tienen aún que recuperarse”.

Las cicatrices no son solo físicas. Los supervivientes del 11S pueden sufrir exactamente lo mismo que los veteranos de guerra: depresión, pesadillas, pensamientos recurrentes obsesivos.

Tom Ryan trabajaba en el mismo cuartel que Brenda. Dejó el cuerpo de bomberos dos años después del 11 S. “Hemos tenido que hacer cosas inimaginables, recoger restos humanos no fue … no había cuerpos, había trozos … – recuerda con angustia-. Esto, unido al precio emocional de perder amigos, te hace sentir como si estuvieras encadenado y no pudieras soltarte. Da igual lo que hagas. Puedes hablar lo que quieras o tomar el último medicamento que te den… El dolor siempre está ahí. Es algo que te tienes que tragar.