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Los musulmanes de Nueva York diez años después del 11-S

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Los musulmanes de Nueva York diez años después del 11-S

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Como todos los viernes, la Mezquita Medina Masjid, en pleno centro del East Village en Manhattan, se prepara para la oración de la noche.

Las autoridades han cortado el tráfico para la ocasión. Para la comunidad musulmana de Nueva York, este Ramadán ha sido muy especial, porque coincide con el décimo aniversario del 11 de septiembre.

Para Noman Rahman, esta fecha suscita recuerdos muy dolorosos:

“Los medios propagaron la idea de que los musulmanes eran malos y la gente empezó a odiarnos”

Los ataques terroristas desencadenaron desconfianza y hostilidad hacia la comunidad musulmana de Nueva York, que hasta entonces no había tenido ningún problema. Para algunos, el miedo fue una constante en los meses posteriores a los atentados.

Rehanna Nayyar:

“El 11 de septiembre fue bastante difícil para nosotros, sobre todo para las mujeres con velo. Una vez estaba en el metro y un tipo se acercó y empezó a gritarme “terrorista, terrorista”, pase mucho miedo, y pensé ahora va a venir la policía y me va a detener”

Y sin embargo, decenas de musulmanes murieron durante los ataques. Ciudadanos que trabajaban en las Torres Gemelas como Naser Bhaiyan, un informático que ese día llegó un poco tarde al trabajo:

“Ví escenas realmente horribles…gente saltando de las plantas más altas porque no podían hacer otra cosa. Preferían saltar que morir abrasados. Mi oficina estaba en la planta 30 de la torre uno. Creo que en total murieron once de mis colegas. Mi compañía perdió a once empleados”

Desde inmediatamente después de los ataques y hasta hace muy poco, se han registrado muchos episodios de discriminación que han planteado la cuestión de la islamofobia en Estados Unidos.

Pero en el Manhattan multicultural, las cosas parecen diferentes. La pastelería Veniero’s está justo al lado de la Mezquita Medina Masjid.

Robert F. Zerilli, dueño de la pastelería Veniero’s:

“La mezquita de Medina Masjid, que está justo enfrente, se levantó en 1976. Era una Mezquita pequeña, con gente muy agradable, que no tenía ningún problema. Pero por supuesto después del 11 de septiembre, recuerdo con claridad como la gente empezó a mostrarse un poco recelosa, no sabían cómo reaccionar”

Pero desde entonces, la vida ha retomado su curso…nadie aquí se preocupa de quién es musulmán y quién no lo es. La libertad religiosa de los estadounidenses ha podido más que los prejuicios.

Las polémicas y escándalos que salpican regularmente la política y los medios estadounidenses parecen muy lejos de estas dos tranquilas mezquitas neoyorquinas y de sus vecinos, que siguen cohabitando pacíficamente. Anna Bressanin.