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Los sabores surcoreanos son aptos para turistas

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Los sabores surcoreanos son aptos para turistas

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Seúl es una metrópolis dinámica y cosmopolita que cada vez atrae a más turistas. Un país se conoce también a través de sus sabores, por lo que Corea del Sur quiere proponer una cocina asequible para el paladar occidental, sin perder el exotismo que la caracteriza.

Jia Choi organiza circuitos culinarios para los turistas que visitan la capital. Entre las etapas está un restaurante budista, donde se puede empezar a apreciar la cocina surcoreana, menos conocida fuera que la china o la japonesa.

“En Occidente hay un primer plato, un segundo plato y un postre, pero en Corea lo servimos todo a la vez y cada comensal escoge su menú. Cuando la gente viene por primera vez, no sabe cómo comer. A veces, junta la verdura con el arroz y lo mezcla. La cultura es bastante diferente”, asegura Choi.

En la lonja de pescado de la capital, hemos quedado con Hyun Jin Kang, un joven chef de esta nueva cocina coreana. Su filosofía: dar un lavado de cara a las recetas tradicionales combinándolas con métodos occidentales de preparación.

“Por ejemplo, la anguila siempre se ha preparado a la brasa, pero yo la hago a la sartén o en el horno”, explica Kang.

En la mesa, nada de palillos, sino cuchillo y tenedor. En el plato, anguila a la plancha con salsa de ajo, jengibre y frutos del bosque. Un ejemplo de esta gastronomía que hace las delicias de foráneos y locales.

“Los extranjeros pueden tener dificultades para acercarse a la cocina coreana. Por eso, intentamos adaptar los sabores y la manera de cocinar al gusto occidental. En el interior del país, respetamos la gastronomía coreana. Pero hay que hacerla evolucionar para que los turistas la conozcan”, afirma Kang.

Por esta razón, muchos jóvenes cocineros deciden continuar su formación en el extranjero, como Edward Kwon. Tras varios años en Estados Unidos y en Dubai, ha vuelto a Seúl donde se ha convertido en una estrella. Considera que lo más difícil es superar la barrera del idioma:

“Los que quieren salir del país suelen tener problemas para comunicarse. Creo que nuestro gobierno se ha dado cuenta y está fomentando la enseñanza del inglés y de otras lenguas como el francés, el chino o el japonés. Las nuevas generaciones aprenden muy deprisa. Pienso que en cuatro o cinco años muchos cocineros coreanos van a salir del país para abrir diversos tipos de restaurantes”, vaticina Kwon.

Corea del Sur no quiere exportar sólo la alta cocina. También la comida rápida. Una nueva cadena de fast-food, que ya está implantada en Seúl, Los Angeles y Singapur, tiene previsto llegar próximamente a Europa.

La carta incluye platos típicamente coreanos, como el “bibimbap”, así como tentempiés, a las que se refieren con el término castizo de “tapas”. Hay que elegir el tipo de arroz, la carne y la salsa. Todo ello, bajo la etiqueta de “comida saludable”. Los jóvenes coreanos ya han sucumbido, como explica uno de ellos:

“No está tan salado, ni pica tanto como el ‘bibimbap’ tradicional. Supongo que va a tener mucho éxito en el extranjero”, afirma.

Una nueva oferta para las papilas gustativas que combina progreso con identidad, dentro y fuera de la frontera surcoreana.