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Mitiga, batalla clave en la caída de Trípoli

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Mitiga, batalla clave en la caída de Trípoli

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Nos encontramos en la base militar de Mitiga, a las afueras de Trípoli. El pasado 20 de agosto, los rebeldes se la arrebataron a las tropas gadafistas. La toma de la base fue determinante para el posterior avance de los insurrectos.

Nuestro equipo en Libia ha vuelto a Mitiga para entrevistar a varios de los efectivos que participaron en los combates. Fethi, ex juez y abogado en el tribunal Supremo libio no dudo en responder presente a la llamada de Jallil:

“Evidentemente esperábamos la llamada de Mustafa Abdel Jallil. Esa noche de espera la bautizamos “la noche de la sirena”, la noche de la liberación de Trípoli. Estábamos preparados, y no le escondo que teníamos ya muchas armas antes de ese día. Nos dividimos en varios grupos. No queríamos combates ni que hubiera derramamiento de sangre. Hicimos varios llamamientos en todas las mezquitas de alrededor de la base para pedir a nuestros hermanos que se rindieran. Pero ellos llegaron incluso a atacarnos con lanza granadas”

La toma de la base de Mitiga, utilizada por el ejército del aire libio fue para los rebeldes un trampolín indispensable hacia Bab al Azizya, el cuartel general de Gadafi.

Nuestro equipo ha hablado con los primeros rebeldes que entraron en el feudo fortificado:

“Encontramos prisioneros y los sacamos, relata Mahmoud. También había un montón de armas y de municiones. Vimos que había pasajes subterráneos muy raros, que llegaban al infinito, porque cuando nos metimos anduvimos tres o cuatro kilómetros, aunque después nos dimos la vuelta porque estaba oscuro.”

“En las brigadas de Gadafi había hombres de diferentes nacionalidades, señala Mohamed- había soldados del Chad, nigerianos, libios. Vivían todos juntos aquí…y por supuesto estaban armados.”

-¿Había tiradores de élite africanos?

“Sí. También encontramos pasaportes libios preparados para dárselos a los soldados chadianos cuando se calmasen las cosas.

Pensaban darles la nacionalidad libia cuando el país se estabilizara.”

La toma de la base militar de Mitiga por parte de los rebeldes supuso una inyección de moral vital para los efectivos que atacaron Bab al Azizya, cuya caída simboliza el desplome de un régimen que duró 42 años.