Última hora

Última hora

De las montañas neozelandesas a la cima del mundo

Leyendo ahora:

De las montañas neozelandesas a la cima del mundo

Tamaño de texto Aa Aa

Conocida como una nación donde se rinde culto al rugby y cuyo símbolo nacional es el kiwi, Nueva Zelanda adquirió fama mundial el 29 de mayo de 1953. Aquel día el intrépido aventurero neozelandés

Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay alcanzaron, por primera vez en la historia, la cima de la montaña más alta del mundo: el Everest.

Hoy, en el Monte Cook, sus compatriotas pueden desafiar a las cumbres locales y ascender las pendientes en las que Hillary preparó su asalto al coloso del Himalaya.

Como afirma Peter Hillary, se trata de un ascenso muy complicado. “Probablemente el más técnico que tuvo que afrontar mi padre en su carrera de alpinista. El hecho de que una vía lleve su nombre

supone un gran homenaje para él. Formaba parte de una cordada sensacional y hoy, ascender el Monte Cook y ver la vía Hillary es fantástico. Él, estaría muy orgulloso”, añade.

Afable y pertinaz en la montaña, el astro neozelandés se refugió en las bondades naturales de su tierra para afrontar la pérdida de su primera mujer y su hija en un accidente de aviación en Nepal.

“Cuando mi madre y mi hermana murieron veníamos aquí para buscar consuelo. Mi padre caminaba a lo largo de la playa hasta llegar al final y volvía al punto de partida. Le ayudaba a remontar la moral, a pensar en ellas y a tratar de aceptar su pérdida”, declara Peter Hillary sobre la relación de su padre con la playa de Piha Beach, cerca de Auckland.

Pasear por la arena emulando al histórico alpinista.

Contemplar su rostro impreso en un billete de cinco dólares neozelandeses. Disfrutar de una exposición fotográfica en Auckland, en la que se recrean algunas de sus ascensiones. Son alternativas que nos permiten conocer mejor a Sir Edmund Hillary; sin duda el ciudadano más universal que ha dado Nueva Zelanda.