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Afganistán diez años después del 11-S

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Afganistán diez años después del 11-S

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La violencia ciega es el día a día de los afganos diez años después del 11 de septiembre. Sólo en este centro del CICR en Kabúl, hay 5 mil personas que han perdido un brazo, un pierna o un pié por la explosión de una mina o de un artefacto explosivo improvisado.

Estos hombres están encerrados en esta prisión de Kandahar acusados de colocar bombas artesanales.

Farid Ahmad, sólo tiene 18 años y está acusado de haber fabricado y detonado más de 20 bombas en Kandahar.

Farid Ahmad:

“Créanme, he llorado mucho y le he pedido a Dios que castigue a la gente que me manipuló para que matase a gente inocente”

El reclutamiento de jóvenes para la insurgencia es un fenómeno corriente. Aquí, en Qal-e-Now, en la provincia de Badghis, Khalima explica cómo reclutaron a su hijo sin que ella se diese cuenta:

“Unos desconocidos vinieron a mi casa de madrugada y me dijeron que Akhtar había muerto como un mártir. Desde hace algunos años había cambiado su carácter. Era más retraído, se juntó con unos chicos de barrio y siempre andaban en la mezquita. Nunca imaginé que en esas reuniones le lavaban el cerebro. No sospechaba nada porque nunca me hablaba de sus ideas políticas”

Ezadullah Nasrat Yar, también es una víctima del terrorismo. Pasó cinco años encerrado en Guantánamo. Cuatro años después de su liberación sigue buscando respuestas.

Ezadullah Nasrat Yar, ex prisionero de Guantánamo:

“No sé porque me arrestaron, bajo que cargos. Yo trabajaba para el gobierno de Karzai en el programa Desarme, Movilización y reintegración. Me estaba preparando para la oración del anochecer y unos soldados allanaron mi casa y me arrestaron”

La violencia ha causado también cientos de miles de desplazados, de los que 10 mil están en este campamento cerca de kabúl. Es otra de las consecuencias de una década de guerra contra el terrorismo sin que la paz acabe de materializarse para los afganos.