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Palestina: llaves para el recuerdo

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Palestina: llaves para el recuerdo

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Belén, la ciudad natal de Jesucristo según la Biblia, alberga dos de los principales campos de refugiados palestinos: Aida y Dheisheh. Sus habitantes proceden de más de 40 pueblos repoblados por judíos o arrasados durante el conflicto de 1948.

El problema de los refugiados es unas de las claves del conflicto palestino-israelí.

Ahmad Nasrallah Jibril ha dibujado su pueblo, que estaba cerca de Jerusalén, en la entrada de su casa. Otros guardan las llaves de sus casas como único recuerdo.

Ahmad Nasrallah Jibril:

“Los judíos y los árabes estaban en guerra. Los judíos bombardearon nuestro pueblo, asi que todos escapamos; los jóvenes y los viejos. Recuerdo que yo tenía 8 años. Los israelíes destrozaron nuestro pueblo…era la guerra, pusieron bombas bajo las casas y demolieron el pueblo entero”

La familia de Dahoud Ahmad Jalil el Hasrak es doblemente refugiada: en 1948 se fueron de su pueblo cerca de Belén y se instalaron en una casa que por entonces estaba en territorio jordano. En 1967, tuvieron que irse de nuevo.

Dahoud Ahmad Jalil el Hasrak:

“Escuchamos hablar de la matanza de Deir Yassin y empezamos a preocuparnos por nuestras mujeres e hijos, por eso nos fuimos. Éramos simples granjeros, era nuestra tierra. En el pueblo había cerca de 300 personas y todos teníamos nuestra propia tierra, era una tierra buena, vasta. Vivíamos de lo que cultivábamos y éramos felices”

Su mujer recuerda perfectamente lo precipatado de su huída:

Jalila Hasrak:

“Nos llevamos todo lo que pudimos, en aquella época la gente no tenía muchas cosas. Cogimos ropa y sábanas y cosas de la cocina”

En el 48, en cambio, la familia sólo pudo llevarse dos objetos que conserva celosamente: un utensilio para hacer pan y un tamiz para seleccionar grano, testimonio de un pasado estrechamente ligado a su tierra.

Aunque Samir Awis nació en el campo de refugiados de Aida, ese sentimiento de pertenencia a la tierra persiste, intensificado además por el hecho de que ahora no puedo poner los pies en ella.

Samir Awis:

“Vivo en un campo de refugiados, pero en mi corazón siento que vivo en mi pueblo aunque no tenga la posibilidad de visitarlo ni verlo con mis propios ojos a causa de la ocupación israelí, porque está dentro de la Línea Verde aunque queda esté a unos diez minutos de aquí”

Aida y Dheisheh; 2 nombres para una historia común a todos los refugiados.

Oficialmente Israel nunca ha reconocido la expulsión de sus tierras de ningún palestino. Sin embargo, no permite su vuelta ni les ha concedido ninguna indemnización pese a la Resolución de la ONU escrita aquí, sobre la piedra, a la entrada del campo de refugiados de Deisheh.