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El zar vuelve al Kremlin

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El zar vuelve al Kremlin

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La vuelta de Putin al Kremlin…el anuncio no ha sorprendido realmente. El mentor de Dimitri Medvedev nunca ha cedido su título de hombre fuerte de Rusia. El próximo marzo, se presentará por tercera vez a las presidenciales, y tiene todas las probabilidades de ganar.

Vladimir Putin. Primer ministro ruso:

“Quiero expresarles mi gratitud por su reacción positiva a mi candidatura a la presidencia del país. Para mí, es un inmenso honor”

El cargo de primer ministro recaería en Medvedev, un trueque encaminado a perpetuar el tándem en el poder y garantizar la estabilidad política del país.

Pero el escenario previsto se ha complicado con la negativa del ministro de Finanzas desde hace 11 años, Alexei Kudrin, a formar parte de un gobierno dirigido por Medvedev, a quien considera demasiado derrochador.

Apostol del control financiero y figura muy respetada por los inversores extranjeros, Kudrin levantó el país tras la quiebra de 1998 y ha conseguido atravesar la crisis de 2008 sin grandes daños.

Su ausencia del gobierno inquietará sin duda a los inversores internacionales, de los que Rusia depende para modernizarse.

El primer reto estratégico que espera a Putin es reducir la dependencia de las exportaciones de hidrocarburos.

Con una recesión a la vista y a falta de una economía más diversificada, el país está a merced de las fluctuaciones de los precios de la energía.

Rusia también debe renovar sus infraestructuras obsoletas. Las necesidades estructurales son inmensas, como pusieron de manifiesto las cuatro catástrofes aéreas y el naufragio de un barco en el Volga este verano. Los cinco siniestros costaron la vida a más de 222 personas.

La lucha contra la corrupción sigue siendo una asignatura pendiente. Este mal endémico atemoriza a los inversores, decepciona a numerosos rusos y esquilma los recursos financieros del Estado.

En este capítulo, Rusia está al mismo nivel que Camboya, Kenia y Laos según ela clasificación de Transparencia Internacional.

Por último, Rusia tiene que responder a su crisis demográfica, 10 millones de activos menos de aquí a 2025 según cifras oficiales.

Ese descenso acarreará una ralentización económica y una subida de los gastos sociales.

Y sin embargo, la reactivación de la demografía era una de las prioridades de Putin.