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Kolontár, un año en rojo

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Kolontár, un año en rojo

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10 muertos, 120 heridos, y una sombra de desolación, no solo en Kolontár sino en decenas de kilómetros a la redonda.

800 personas habitaban esta aldea, situada al suroeste de Budapest, cuando una marea de lodo tóxico, procedente de una industria cercana, arrasó con todo lo que encontró a su paso.

Casi un año, el peligro sigue latente: “La región está llena de depósitos de residuos tóxicos, legales e ilegales, que suponen una amenaza tanto para la población como para el medioambiente. Las medidas adoptadas para prevenir otro desastre no han sido satisfactorias aunque la limpieza ha sido muy buena”, explica el portavoz de Greenpeace en Budapest, Balazs Tomori.

Las autoridades, han sancionado con más de 470 millones de euros a Aluminios de Hungría (MAL), la empresa responsable del vertido, que controla el 4 por ciento del mercado mundial del sector.

“Bien sea en manos privadas o públicas, el Gobierno húngaro sigue interesado en que esta empresa se mantenga por dos razones. La primera, 6.000 puestos de trabajo y, la segunda, el mercado se mueve a escala europea y a escala mundial”, comenta el secretario de Estado de Medio Ambiente, Zoltán Illés.

Casi dos millones de metros cúbicos de lodo contaminado penetraron en las riberas de los afluentes del Danubio y el polvo en los pulmones de cientos de ciudadanos de la región, que aun hoy sufren sus efectos.