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Adiós a un visionario

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Adiós a un visionario

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En el siglo 20 revolucionó la informática, en el 21, la industria musical y la telefonía.

Con Steve Jobs desaparece el hombre que dio un vuelco a las costumbres de consumo de varias generaciones.

Nacido en 1955 en San Francisco de madre soltera, fue adoptado por una familia modesta cuando tenía una semana.

De adolescente trabajó en Hewlett Packard, ingresó en la Universidad de Reed College, y la dejó un semestre después.

Posteriormente, tras un viaje iniciático a La India fundó Apple Computer en 1976 con el ingeniero Steve Wozniak en el garaje de su casa.

El éxito llega con los ordenadores personales Macintosh.

Steve Jobs:

“Acaban de ver fotos del Macintosh, ahora se lo voy a presentar en persona”

Era 1984, tras el fracaso del modelo Lisa, el primer ordenador con ratón, Macintosh crea otro más barato y con varias innovaciones, como un lector de discos.

Pero Jobs no es sólo un genio de la informática, también es un mago del márketing. La marca de la manzana sabe cómo hacerse desear.

Tras un interludio de 9 años, en el que funda Next y Pixar, Jobs vuelve a Apple en 1996.

Gilbert Amelio, exdirector ejecutivo de Apple:

“Estoy deseando ver qué contribuciones hace a nuestra compañía. No sólo es visionario por su reputación, es un visionario en los hechos”

Y su primera aportación es el iMac, un ordenador accesible, lúdico y estético vendido a 1.300 dólares. Le sigue la versión portátil, igual de apetecible.

Avalado por su éxito, Jobs lanza productos cada vez más pequeños, pero igual de sorprendentes y estéticos: El iPod en 2001, el iPhone en 2007, y el iPad en 2010.

El pasado junio, Steve Jobs presenta por última vez una de sus invenciones: la nube.

En vaqueros y con camiseta negra, como siempre, pero más delgado que nunca. Pese a un trasplante de hígado, la enfermedad está ganado la partida.

Pese a todo, el gurú de Silicon Valley alaba la simplicidad de su producto.

“Está completamente integrado a las aplicaciones. Todo es automático, no hay que aprender nada.”

El oráculo de la informática, el hombre que parecía intuir las necesidades de los consumidores antes que ellos mismos, deja mujer y cuatro hijos.