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Tusk, favorito en las elecciones parlamentarias polacas

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Tusk, favorito en las elecciones parlamentarias polacas

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Si renueva su mandato en las elecciones del domingo, será una primicia para Polonia desde la caída del comunismo en 1989. Y todo indica que Donald Tusk y su partido liberal, Plataforma Cívica harán historia.

Aunque el duelo entre liberales y conservadores se anuncia reñido, la relativa buena salud económica del país da cierta ventaja al equipo del primer ministro saliente, Donald Tusk, frente al de su sempiterno rival, el conservador, Jaroslaw Kaczynski.

En 2007, Tusk gana las elecciones y sucede a Kaczynski al frente de la jefatura del gobierno. A la sazón, su hermano gemelo, Lech, ostenta el cargo de presidente.

Tusk tiene entonces 50 años, experiencia política y un objetivo en mente: ofrecer una imagen de hombre de valores.

Liberal convencido desde su juventud y ferviente pro-europeo, preconiza el fortalecimiento de las instituciones europeas y promete proseguir las privatizaciones. Para Tusk, se necesita menos Estado y más empresarios. Su eslogan, “Polonia está construyéndose”, ha funcionado hasta ahora.

El país que se unió a la Unión Europea en 2004, aunque no a la Zona Euro, ha atravesado la tormenta de la crisis sin grandes males.

38 millones de habitantes se han podido beneficiar de una economía próspera pese a la crisis. Polonia es uno de los pocos países de los 27 que han mantenido el crecimiento.

Su PIB ha aumentado un 3,8% en 2010, y el déficit calculado del 6,5% en 2011 descenderá a menos del 3% en 2012.

El índice de paro, sin embargo,se mantiene relativamente alto.

Un balance que complica las cosas a su rival, también conservador. Jaroslaw Kaczynski, que dirige con puño de hierro su partido, Derecho y Justicia, sólo tiene una idea en mente: volver al poder. Y todos los medios son buenos para conseguirlo, incluido explotar la emoción provocada por la catástrofe Smolensk en 2010, que costó la vida a su hermano gemelo, el presidente Lech Kaczynski.

Jaroslaw ha desarrollado toda una teoría de complot entre Tusk y los rusos para explicar ese accidente.

Con cierta reputación de rusófobo, y germanófobo, Jaroslaw Kaczynski también tiene en su haber virulentos choques con Bruselas. Se opone a nuevas privatizaciones y juega a la menor ocasión con la fibra patriótica de los polacos.

Frente a estos pesos pesados se abre prácticamente un desierto electoral. La izquierda no levanta cabeza desde 2005.

El SLD de Grzegorz Napieralski cuenta según los sondeos con menos del 10% de las intenciones de voto.

Prácticamente el mismo porcentaje que Waldemar Pawlak del partido Campesino, una de las formaciones políticas más antiguas del país y en muchas ocasiones, presente en las coaliciones de Gobierno.