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Bruselas propone la reforma de la PAC

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Bruselas propone la reforma de la PAC

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Una Política Agraria Común más justa, más competitiva y más ecológica. Así ha presentado el comisario Dacian Ciolos el proyecto de Reforma. La PAC supone casi un 40 por ciento del dinero que sale de las arcas comunitarias.

“Esta propuesta muestra también la determinación de la Comisión por mantener una política comunitaria fuerte, adaptada y moderna, quizá la única política de verdad comunitaria en un dominio económico que cubre también aspectos territoriales y aspectos de gestión de recursos naturales”, decía Dacian Ciolos.

Pero ya le llueven las críticas. Para estos agricultores llegados de los países bálticos para manifestar su rechazo en Bruselas, el equilibrio entre las ayudas que reciben los países miembros más antiguos y los nuevos tardará demasiado en materializarse.

“Los agricultores letones están recibiendo hasta 95 euros por hectárea, eso es lo que tendremos en el año 2013. Y los agricultores de Holanda, Bélgica, y Francia, que están recibiendo más de 400 euros por hectárea”, explicaba una de las manifestantes.

De visita en Bruselas, el presidente de Letonia, Andris Berzins, quiso sostener sus reinvindicaciones: “Estamos en un mercado abierto y todos nuestros gastos son muy similares a otros países”.

La propuesta promete importantes discusiones durante su negociación, que arranca a finales de mes. Por primera vez, el Parlamento Europeo podrá decidir conjuntamente con el Consejo.

Close up: Dos agricultores frente a la reforma de la PAC

¿Cuáles son las consecuencias concretas de la reforma de la Política Agraria Común? Se lo hemos preguntados a dos agricultores belgas. René Ladouce es sindicalista y se dedica al cultivo de maíz. Eddy Pussemier cultiva cereales, remolacha, y tiene algunas vacas lecheras.

Como cualquier otro agricultor europeo, a partir de 2014, cuando entre en vigor la reforma, tendrán un 30% de las ayudas directas condicionadas a los esfuerzos que hagan desde el punto de vista medioambiental; dedicar sus tierras a almenos tres variedades de cultivo, dedicar un 7% de la tierra al fomento de la biodiversidad, plantando por ejemplo árboles, y respetar las zonas de pasto tradicionales.

Eddy Pussemier: “Primero se nos ha empujado a una agricultura intensiva, muy mecanizada, y después se ha olvidado que hacía falta conservar un equilibrio, simplemente. Nosotros ya estamos aplicando medidas para preservar la riqueza mediambiental, como dejar mayores espacios entre los surcos”.

René Ladouce: “El riesgo es que se nos aplique de nuevo un sistema punitivo suplementario. Para un agricultor que no tiene muchas tierras, que desde hace años se dedica al monocultivo del maíz o de heno, se va a encontrar en una situación en la que va a tener que producir menos y, financieramente, el agricultor va a obtener aún menos”.

El comisario Ciolos se ha desplazado hasta la granja de Eddy Pussemier para explicar la reforma. Para él, la diversificación es indispensable.

Dacian Ciolos: “Yo creo que quien se dedica a la agricultura y que le importa de verdad su tierra sabe que se trata de sentido común el intentar preservarla en vez de abusar del mismo tipo de cultivo”.

Pero los defensores del medioambiente le ponen también “peros” a la reforma. Para Faustine Defossez, de la Oficina Europea del Medioambiente, se trata solo de pequeños parches.

Faustine Defossez: “Para nosotros la reforma no es lo bastante ambiciosa, no nos permitirá cambiar la situación actual, ni dar un paso hacia una producción sostenible, ni instaurar los mecanismos necesarios para reorientar las ayudas hacia los agricultores que aplican ya buenas prácticas”.

Dacian Ciolos: “Si hacemos una lista con todas las medidas previstas en la política agraria común para tomar en consideración todas esas preocupaciones medioambientales, creo que no se puede decir ni remotamente que se trata sólo de un lavado ecologista. Y que alguien me enseñe una reforma de la Política Agraria Común que haya tenido mayor consideración de todos esos aspectos antes”.

Entre los puntos más polémicos figura el poner un techo a las ayudas que reciban las grandes explotaciones.

Bruselas pretende que a partir de los 150.000 euros las subvenciones vayan decreciendo progresivamente hasta llegar a un máximo de 300.000 euros. Limitando las subvenciones a los terratenientes.

Además, el objetivo es establecer en el futuro un pago único por hectárea, que estará instaurado en 2019. Pero para los Estados antiguos, que se benefician del actual sistema (que calcula las ayudas según la producción media de años anteriores), significa perder ayudas.

René Ladouce: “Cuando se sabe que las ayudas pueden suponer según los vaivenes del mercado de entre el cuarenta y el ochenta por ciento del total de ganancias de un agricultor, está claro que se abren interrogantes”.

Dacian Ciolos: “Yo creo que los pocos fondos disponibles tenemos que utilizarlos de manera más centrada, con un objetivo, transparencia y eficacia. Hay que adaptar la PAC a la realidad actual de la Unión Europea”.

Para nuestros dos agricultores, la solución más digna sería conseguir subsistir sin necesidad de ayudas. Para René Ladouce, esto tiene que pasar por la asociación de los productores en la defensa de sus intereses. Eddy Pussemier sueña en cambio con vivir de la venta directa de sus productos y ya tiene algunos clientes que se desplazan hasta la granja. Al final, el futuro de la agricultura está en las manos del consumidor.