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Depardieu: "La eternidad puede esperar"

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Depardieu: "La eternidad puede esperar"

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Ha encarnado a Balzac y a Cristóbal Colón; a Cyrano de Bergerac y al Conde de Montecristo. Pronto será Rasputín. Ha compartido escenario con Marcello Mastroianni, Robert de Niro o Yves Montand. Nominado a los Oscar, ha ganado una Palma de Oro de Cannes, un Golden Globe y dos Leones de Oro en Venecia.

El actor francés Gérard Depardieu acaba de recoger en Lyon el Premio Lumière, que reconoce toda una vida al servicio del séptimo arte.

Euronews lo entrevistó justo después de la ceremonia.

Euronews: “¿Tiene usted la impresión de estar en el Panteón del Cine, de ser uno de sus monstruos sagrados?”

Depardieu: “Oh, no lo sé. Nunca he buscado ser un monstruo sagrado de nada, aunque si la gente me considera como tal, no voy a rechazar esa distinción. Para mí no es algo importante. Lo que me preocupa es compartir con los espectadores ciertos momentos, como está ocurriendo aquí en Lyon. A través de mis peliculas quiero compartir instantes de emoción, violencia, turbulencias… momentos particulares con los espectadores. El cine me permite compartir experiencias con los espectadores”.

Euronews: “Usted cita a menudo a Peter Handke, quien, hablando de los actores, decía: ¨cuando uno es actor, quema su vida¨”.

Depardieu: “Cuando uno se ve a si mismo en la gran pantalla, se siente como en una trampa. Uno comparte instantes muy intensos, muy emotivos con los espectadores, y llega un momento en que el actor se siente embargado por la propia emoción que provoca en los demás. Tanto, que hay que saber decir: ¡basta!.

Estoy rodando en estos momentos una película ambientada en una aldea de Rumanía, en la Segunda Guerra Mundial. Interpreto a un hombre con sus facultades psíquicas disminuidas porque 20 años antes, durante la Primera Guerra Mundial, había recibido un disparo en la cabeza.

Ahora vive en una aldea en la que un alemán ha muerto. Y los alemanes solicitan a 20 personas para fusilarlas como represalia. Y los vecinos intentan convencer a mi personaje para que forme parte del grupo que será ejecutado, porque, de todas formas, con una bala en el cerebro, no tiene buena calidad de vida, y ya está condenado. Y mi personaje responde: ¨de acuerdo. Me presto voluntario. Pero quiero ver antes qué tipo de funeral váis a ofrecerme, qué estatua váis a erigir en mi honor¨. Y hay una repetición general de su funeral.

Es la misma impresión que tengo cuando veo mis películas. Pienso: ¨hay un trabajo enorme detrás y creo que soy el único en sufrir las consecuencias de todo ese enorme trabajo que hay tras esas imágenes¨”.

Euronews: “En la película que acaba de evocar trabaja junto a Harvey Keitel, es un filme de producción rumana rodado en Rumanía y Bélgica. ¿Qué piensa del cine europeo?”

Depardieu: “Creo que desgraciadamente carecemos de una verdadera política de distribución y difusión. Las televisiones de muchos países no están a la altura de las circunstancias. Están obsesionadas por la audiencia. Y todas cometen los mismos errores. Los grandes grupos audiovisuales podrían al menos dedicar sus cadenas más pequeñas a difundir cine europeo. Hay sitio para todos los gustos.

Y en los cines, la situación es igual de confusa. Cada semana se estrenan 20 películas diferentes, una cantidad enorme. Los distribuidores no dan abasto, y ofrecen solo lo que les resulta más rentable. El cine europeo deberá recurrir a fórmulas particulares para enganchar al público”.

Euronews: “Sus personajes superan las fronteras francesas. Ha rodado con Bertolucci en Italia, con Ridley Scott en 1492, pronto será Rasputín… ¿Siente usted que tiene un alma europea?”

Depardieu: “Absolutamente, absolutamente. Cada país tiene su propia historia, su cultura, y me resulta muy interesante explorarlas. En tanto que espectador de cine, uno puede identificarse con un héroe o con una personalidad. Y yo venero a los espectadores. Asi que siempre aspiro a encontrar personajes con los que mis espectadores puedan identificarse, con los que quieran pasar un poco de su tiempo”.

Euronews: “Nació en una pequeña localidad del centro de Francia. Sus orígenes son proletarios, populares. ¿Se considera un hombre hecho a si mismo?

Depardieu: “Pues no lo sé. No busqué nada. No tenía mayores ambiciones. Mi única ambición era observar a los demás e intentar divertirme con estas observaciones. Siempre he querido dejarme embargar por la belleza del momento, por las miserias o alegrías de la gente a mi alrededor. Me acerco a los demás con un sentimiento de curiosidad y afecto. No me considero un bulímico del éxito. Quiero morirme como he vivido, observando a los demás, un poco como el personaje del Mariscal Guillermo, gran caballero, tras cuya muerte la gente se agolpaba para quedarse con algunas de sus vestimentas militares, para mantener viva su memoria. Es una suerte que haya muerte. La eternidad puede esperar”.

Euronews: Gérard Depardieu, muchas gracias.