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La crisis amenaza la ayuda a los más pobres

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La crisis amenaza la ayuda a los más pobres

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Cada mañana, Arnaud Langlais y su equipo recorren los puestos de frutas y verduras del mercado al por mayor de Rungis, en los suburbios de París, el mercado más grande de Europa.

Su principal objetivo es recuperar los productos que no se venden para distribuirlos entre las personas más pobres.

Arnaud Langlais: “Vamos a los mayoristas y recuperamos los alimentos gratuitamente, los seleccionamos y los distribuimos. Ultimamente la recolecta es un poco aleatoria, unos día conseguimos muchos productos y otros día menos. Y cuando no conseguimos suficientes productos de forma gratuita con los mayoristas, entonces hemos de comprar la diferencia.”

Los productos son seleccionados en “El Huerto de Marianne” un taller de inserción social creado hace 3 años por la asociación ANDES con vocación social que trabaja con desempleados, a quienes contratan por 6 meses o más, ayudándoles en su proyecto profesional. Es el caso de Marie Jo, en paro desde hace tres años.

Marie-Jo Mastail: “Estoy contenta de estar aquí, esto me ayuda en mi búsqueda de empleo y además hago algo por los demás y me siento útil.”

Los paquetes se distribuyen por una red solidaria de tiendas de comestibles y centros de ayuda de la región parisina. Como asegura Arnaud, un voluntario de este programa: “Cada año recogemos un mayor volúmen de alimentos. En 2010, distribuímos 770 toneladas de frutas y verduras. En 2009 habíamos recogido 400 toneladas, así que casi hemos duplicado nuestra actividad de un año a otro. Y este año recogeremos un poco más que el pasado año. Es verdad que cada año hay más demanda y lo cierto es que las estructuras de ayuda cada vez son más solicitadas, hay mucha más gente que pide ayuda para poder comer.”

Debido a la crisis, todas las organizaciones caritativas han visto aumentar la demanda, como es el caso de la Asociación Restos du coeurs, Restaurantes del corazón.

Amas de casa, jubilados, estudiantes y trabajadores con bajos sueldos van a engrosar las filas de los más desfavorecidos.

Desde 2008, ha aumentado un 25% el número de personas que acude a la red solidaria de Restaurantes del corazón, como aseguran una jubilada: “Desde el punto de vista de los ingresos cada vez tenemos más dificultades… Con apenas 600 euros al mes, para vivir, pagar el alquiler y demás facturas, es difícil llegar a fin de mes.”

Este es el testimonio de un desempleado que también tiene dificultades económicas: “Vivo con poco dinero. Cuando he pagado todos los gastos apenas me quedan 160 euros al mes para comer, vestir y todo lo demás. Menos mal que existen los restaurantes del corazón, sin ellos nos podríamos morir de hambre y ¡encima quieren disminuir las ayudas!”

Un cuarto de los productos que se distribuyen aquí proceden del Programa Europeo de Ayuda a los Pobres (PEAD).

Este programa fue iniciado por el humorista francés Coluche, que fundó en 1987 los Restos du coeur, y que logró convencer a la Comisión Europea para que se destinasen los excedentes agrícolas europeos a la ayuda alimentaria.

Esos excedentes sólo representan hoy día una cuarta parte de los fondos solidarios; el resto ha de adquirirse con el presupuesto de la política agrícola común.

Y esto es algo que ponen en tela de juicio seis estados europeos: Alemania, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Reino Unido y la República Checa. Para ellos, la ayuda alimentaria debe proceder de las políticas sociales de cada estado.

Según Oliver Berthe, Presidente de los Restos du coeur: “Para el período 2014-2020, la discusión está abierta y vamos a seguir utilizando esos dispositivos de regulación. Hoy día las provisiones están bajo mínimos y no sabemos cómo va a ser la situación en 5 ó 6 años. Nosotros recomendamos que exista la posibilidad de recurrir a la compra de existencias en los mercados en una proporción razonable, con ese mismo presupuesto. Para 2012-2013 no hay tiempo para discutir un nuevo reparto, para el año que viene no hay otra alternativa, ni solución. Las asociaciones deben hacer frente a una situación que nunca hasta ahora habíamos conocido.”

El presupuesto actual del Programa Europeo de Ayuda a los necesitados es de 480 millones de euros, apenas el 1% del presupuesto de la política agrícola común.

Este monto podría reducirse en un 80% si la ayuda alimentaria se limitase a los excedentes agrícolas europeos.

Los productos de este programa benefician a 18 millones de personas en Europa y representan la mitad de las provisiones que se distribuyen por asociaciones caritativas en 19 países de Europa.

Alain Seugé, presidente de la Federación francesa de bancos alimentarios asegura que: “Hoy dia en Europa hay 80 millones de pobres, 80 millones de personas que vivien por debajo del umbral de la pobreza. ¡Se trata de la nación más grande de Europa! No es posible pretender negar esta realidad a nivel europeo, mientras que por otro lado se imaginan sofisticados dispositivos de solidaridad europea para salvar a los bancos. Para quienes creemos en Europa no podemos negar la necesidad de una política de solidaridad a nivel europeo.”

Una política común es necesaria ya que las necesidades son muy dispares en cada país, según constata el Presidente de la Federación europea de bancos alimentarios.

Jean M. Delmelle es Presidente de la Federación europea de bancos Alimentarios es consciente de que todo depende de la solidaridad de los diferentes estados: “La ventaja de este programa europeo es que implica la solidaridad entre los estados más ricos y los más pobres. Si en lugar de mantener este programa europeo, nos limitásemos a una política a nivel nacional significaría que ya no habría solidaridad. Y esto, como ciudadano europeo, me duele mucho.”

Si no se modifica el reglamento actual del Programa del Ayuda a los pobres, tal como preconiza la Comisión Europea, las asociaciones caritativas temen no poder hacer frente el año que viene a sus necesidades.

Sobre todo porque las donaciones privadas y las de las empresas no cesan de disminuir como constata Ion David, responsable del centro de distribución de alimentos de la asociación Secours Populaire en París: “Hoy hemos hecho una colecta de alimentos. Hemos conseguido algunas cajas de cereales y unos kilos de azúcar. Y no es porque la gente no quiera dar más, sino porque no puede dar más. Ya no es como antes… Para nosotros, el 95% de los productos procede de la Unión Europea.”

Desde principios de este año, el número de beneficiarios se ha duplicado.Géraldine trabaja como cuidadora en un centro médico y es voluntaria. Pero con cuatro hijos y 600 euros de alquiler, sus ingresos apenas le llegan a final de mes, por lo que tiene que recurrir a la ayuda alimentaria.

Géraldine: “Tengo contratos temporales, me pueden llamar para trabajar o no. Cuando no me llaman, vengo aquí como beneficiaria para poder llegar a fin de mes y al mismo tiempo ayudo de forma voluntaria. No hay mucho donde elegir. La vida es muy cara, hay muchos gastos y mucho que pagar, y una vez que has pagado todo, te das cuenta que no puedes ir al supermercado y comprar como antes.”

Para el Presidente de la asociación Sécours Populaire, Julien Lauprête, la reducción de este programa de ayuda a los pobres puede acarrear una catástrofe humanitaria: “Esperamos que las modificaciones que van a aplicarse en el Programa Europeo de Ayuda a los pobres tendrán en cuenta el incremento de la pobreza. Porque este programa se remonta a hace unos años, pero desde entonces, la miseria no ha hecho más que aumentar. Es decir que necesitamos más dinero y los telespectadores han de ser conscientes: este programa europeo de ayuda a los pobres representa sólamente UN EURO por cada europeo al año y cuando vemos los miles de millones que pretenden recortar por uno u otro motivo, me parece totalmente inhumano.”