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La identidad religiosa de Túnez a debate

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La identidad religiosa de Túnez a debate

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En el pasado, primero Habib Bourguiba y después Ben Alí alimentaron el miedo al islamismo en Túnez. Durante décadas el partido Al Nahda fue condenado a la clandestinidad y el uso del velo estaba prohibido.

Según estas jóvenes, el alto precio pagado durante años por los islamistas es la razón de explica el apoyo del que gozan hoy.

“Muchos califican a Al Nahda como un movimiento extremista. Si fuese así habrían reaccionado con violencia cuando sus líderes eran perseguidos y torturados. En tiempos de Ben Alí se intentó seguir las tesis modernistas que no han conducido a nada”, declara Sawssan Omran, militante de Al Nahda.

Si Al Nahda despierta el recelo de los sectores laicos, mayor temor despiertan los grupos salafistas. La proliferación de canales de televisión del Golfo y la ausencia de un sistema multipartidista han ido abonado el camino a la corriente radical del Islam.

La identidad religiosa del país ha sido el tema estrella de la campaña electoral.

“El movimiento Al Nahda tiene por delante un auténtico exámen, porque los tunecinos esperan un cambio profundo de ellos que vaya en la línea del momento que atraviesa el país. Pero la auténtica prueba llegará si ejercen el poder. Al Nahda está dejando atrás su papel de opositor y se dispone a asumir el papel de posible gobernador del país”, destaca el analista Slaheddine Jourchi.

“Los tunecinos se identifican con su herencia islámica pero lo hacen alejados de juegos políticos. Según los analistas, salvo las corrientes islamistas, la mayoría de la población apuesta por valores democráticos que concilien religión y política”, concluye nuestro enviado especial, Sami Fradi.