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Europa alcanza un acuerdo sobre la crisis de la deuda

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Europa alcanza un acuerdo sobre la crisis de la deuda

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Europa ha dado esta noche un respiro a los países económicamente más débiles. Sólo el tiempo dirá si tantas horas de negociación habrán servido al final para salvar al euro y relanzar los mercados.

La cumbre, destinada a frenar la crisis de la deuda y asegurar la supervivencia de la eurozona, se ha cerrado con un acuerdo sobre tres puntos fundamentales:

El primero de ellos es Grecia, amenazada por una deuda astronómica que, según los especialistas, podría en poco tiempo alcanzar el 180% del PIB si no se actúa rápidamente.

Respecto al acuerdo con la banca europea para que asuma el 50% de las pérdidas sobre los bonos griegos —que equivale a unos 100.000 millones de euros—, Merkel ha señalado que el objetivo es reducir el nivel de deuda de Grecia al 120% del PIB para 2020, frente al 160% actual.

Para ello los gobiernos de la eurozona pondrán sobre la mesa 130.000 millones de euros en forma de préstamo, mientras que los bancos harán frente a 100.000 del total de los 210.000 millones en títulos griegos que poseen.

El segundo punto es el fondo europeo para la estabilidad financiera. Merkel conseguía ayer el apoyo del bundestag tras asegurarse de que Alemania no aumentaría su participación.

Si bien en el momento de su creación se dotó al fondo con 440.000 millones, las ayudas a Portugal y a Irlanda lo han reducido hasta 250.000 milllones.

Ahora se le inyectará capital suficiente para reforzar los mercados y asegurar las ayudas a Italia o a España si fueran necesarias.

El relanzamiento se obtendrá por un doble mecanismo:

Satisfacer parte de la deuda soberana de los Estados en dificultades para animar a los inversores a comprar deuda pública de estos países.

Y crear un fondo especial respaldado por el FMI, que invite a contribuir a los países emergentes como China o Rusia.

El tercer punto consiste en la recapitalización de los bancos, que tendrán que reforzar sus propios fondos desde ahora y hasta julio de 2012 para amortizar la reducción de la deuda griega.

Los bancos tendrán que alcanzar un 9 por ciento de su capital en fondos propios, es decir unos 106.000 millones de euros, y para ello deberán recurrir en primera instancia a los capitales privados antes de dirigirse a los fondos públicos.

Los países del euro seguirán contando con el apoyo del Banco Central Europeo mientras sus líderes insiten en la necesidad de una urgente reforma en la dirección de la eurozona.