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Alemania: la discriminación fuerza la salida de los jóvenes de origen turco

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Alemania: la discriminación fuerza la salida de los jóvenes de origen turco

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Ibrahim Esen es uno de los 710.000 Turcos contratados en Alemania entre 1961 y 1973.

LLegó sólo, con 24 años, para trabajar como obrero metalúrgico. No hablaba alemán. Recuerda con nitidez el choque cultural:

Ibrahim Esen:

“No sabía dónde hacer la compra, y como vivía sólo tenía que cocinar. Tenía muchos problemas con el idioma, y además tenía que lidiar con una cultura completamente diferente”

Un año después, su familia se reunió con él en Alemania. Desde entonces viven allí. Sus hijos se han integrado perfectamente. Su mujer, confiesa que tiene problemas con el idioma, pero dice que en Alemania se siente como en casa.

Sevim Esen:

“No me siento extranjera. Tengo amigos alemanes y vecinos con los que compartimos muchas cosas: organizamos cenas, vamos de viaje, y nos llevamos estupendamente”

Ibrahim Esen eligió naturalizarse. Para ello tuvo que renunciar a su pasaporte turco, como exigen las leyes alemanas.

Pero muchos turcos se niegan a hacerlo. De los más de dos millones y medio de personas de origen turco que hay actualmente en Alemania, sólo 700 mil han optado por la nacionalidad alemana.

Es el caso de este empresario berlinés que vive en Alemania desde hace 30 años.

Sabahattin Sari:

“La integración, para mí, significa aceptación mútua sin tener que renunciar a mi lengua materna, ni a mi religión, ni a mi cultura. ¿Por qué tengo que renunciar a mi identidad para integrarme? eso no se llama integración, se llama asimilación”

Un sentimiento que comparten muchos jóvenes: el 95% de los turcos nacidos en Alemania se sienten turcos ante todo.

Aunque en la comunidad turca hay artistas, responsables políticos y deportistas, la contribución turca a la excelencia alemana no ha evitado los brotes xenófobos.

Con la crisis económica como telón de fondo, Thilo Sarrazin, ex directivo de la Bundesbank, vendió un millón y medio de ejemplares de su libro en el que asegura, entre otras cosas, que los turcos son el gran error de Alemania, el que acabará hundiendo el país.

Con Berlín y Ankara en plena celebración del 50 aniversario del convenio bilateral de inmigración, la canciller Angela Merkel reconoce que los turcos siguen siendo discriminados, sobre todo en el acceso al mercado laboral.

El paro empuja a muchos jóvenes licenciados a hacer el trayecto opuesto al que hicieron sus mayores: dejan Alemania para probar suerte en Turquía.

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