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El final de la era Berlusconi

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El final de la era Berlusconi

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No es la primera vez que il Cavaliere derrama sangre en la batalla. Pero pese a los frentes abiertos durante sus años en el poder, hasta ahora, siempre se las había arreglado para caer de pie.

Berlusconi se lanzó a la arena política en 1994, prometiendo un milagro económico y una nueva era de responsabilidad a un electorado cansado de décadas de corrupción y de incertidumbre política.

En pocos meses formó un nuevo partido y fue capaz de articular una alianza de derecha y centro derecha que, pese a su escasa cohesión interna sirvió de trampolín para su vertiginoso salto al Palacio Chigi en diciembre de 1994.

Pero tan vertiginoso fue el ascenso como abrupta la caída. Las divergencias de la coalición gubernamental acabaron con el Ejecutivo Berlusconi siete meses después.

Dos años más tarde, comienzan sus cuitas judiciales. Berlusconi es acusado y posteriormente absuelto de intento de soborno a inspectores de hacienda.

Muchos anticipan el final de su carrera política, pero en 2001, su partido consigue en las elecciones la mayoría más importante en la historia de la República.

Actualmente Berlosconi tiene multitud de juicios abiertos.

Pero el nombre de Berlusconi se asocia a escándalo también en el extranjero. La presidencia italiana de la UE comienza con una enorme controversia: en plena sesión del parlamento Europeo, Berlusconi compara a un diputado alemán con un capo nazi.

Su tercera legislatura, siguiendo la tónica de las anteriores, se ve marcada por controversias y escándalos, esta vez de índole sexual.

El caso más grave, por tratarse de una menor, es el de Ruby.

Berlusconi esquiva las cada vez más numerosas peticiones de dimisión.

El tiro de gracia le llega en forma de crisis financiera, cuando los cimientos de la tercera economía de la zona euro empiezan a tambalearse.

Las críticas de su propio partido se suman a las de la oposición por la forma en que su Gobierno gestiona la crisis de la deuda.

Pese a las disputas internas del Ejecutivo y a las declaraciones abiertamente críticas de algunos de sus ministros, el maestro occidental de la supervivencia política supera la moción de confianza del pasado octubre.

Pero ya queda claro que la era Berlusconi está dando sus últimos coletazos.