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Latinoamérica: Adaptando el turismo a las nuevas realidades

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Latinoamérica: Adaptando el turismo a las nuevas realidades

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Cuando uno piensa en turismo, las playas, el mar y el sol son las imágenes más habituales. Isla Margarita, en el Caribe venezolano, es un lugar que cuenta con todo ello.

Pero también es el sitio indicado para preguntarse hacia dónde va el turismo en Latinoamérica, ya que ha acogido la Feria Internacional de Turismo de Venezuela (FITVEN).

En la feria todos coinciden en dos aspectos. Primero: el turismo debe ser cada vez más ecológico; y segundo: debe integrar a las comunidades locales para que ellas también puedan beneficiarse.

“Hay que hacer que el turismo no sea un sector que reemplace a otra actividad económica, sino que sea un sector económico complementario a otra actividad económica. Utilizando el ejemplo de la playa y la pesca, el pescador se puede integrar en el desarrollo turístico de la zona costera. Por la mañana puede realizar la faena de la pesca y por la tarde el mismo pescador puede trabajar como operador turístico”, explicaba Alejandro Fleming, Ministro de Turismo de Venezuela, mientras que César José de los Santos, Vice-Misnitro de Turismo para la Región Norte de la República Dominicana, lo apoyaba: “Ese es el futuro del turismo. Estamos trabajando para tener un turismo que distribuya mejor los ingresos”.

Pero, ¿hasta qué punto la teoría se ajusta a la realidad? En Isla Margarita el turismo y la pesca son las dos principales actividades económicas.

Preguntamos a la gente que trabaja en este último sector si siente que el turismo les beneficia realmente. Ésta es la respuesta de Víctor Sucre, comercial de pescado: “He vivido del turismo casi todo el tiempo. Ahora no soy mesonero, ahora me dedico al comercio con los restaurantes. En temporada, todo el mundo vende. El pescador, el del restaurante, el de la tienda, todos están contentos”.

La relación mercantil entre el turismo y la pesca es lógica. Pero, ¿pueden las comunidades locales obtener otros beneficios?

En Venezuela los estudiantes universitarios deben cumplir con una serie de servicios sociales. La Universidad de Margarita (UNIMAR) ha creado un proyecto para que los alumnos enseñen idiomas extranjeros gratuitamente a los habitantes de la isla, para que puedan encontrar mejores trabajos en el turismo o mejorar su servicio a los visitantes en sus propios negocios.

“Estamos tratando de difundir el inglés y también el francés, aunque las comunidades reclaman sobre todo el inglés. Estamos preparando además manuales con expresiones de uso cotidiano para entregarlas a la gente que se dedica al comercio informal, como las empanaderas, vendedoras de imágenes religiosas o la gente que trabaja en la artesanía y la gastronomía”, nos comentaba Luisa León, responsable de los servicios comunitarios de la universidad.

Volvemos a la feria para ver cómo el turismo intenta adaptarse a las nuevas realidades, pero a una escala mayor.

Además de una fuente de ingresos, sirve también para proyectar la imagen del país al exterior.

Un ejemplo es Colombia, reputado como lugar peligroso a causa del narcotráfico o las FARC. Quieren cambiar esa imagen, como demuestra el eslogan de su campaña: “El riesgo es que te quieras quedar”.

Lo corrobora Humberto Rodríguez, consultor de turismo de Proexport: “Es un eslogan con el que buscamos que el mundo nos vea de manera diferente. Queremos cambiar la percepción de país peligroso que tuvimos en algún momento y los resultados ya se están dando. El número de turistas que está llegado a Colombia cada año ha tenido un incremento importante. Hemos pasado en cuatro años de un millón a dos millones y medio”.

Cuba, por su parte, está afrontando importantes cambios, pero en su caso no utiliza el turismo para cambiar su imagen. Aprovecha el hecho de ser uno de los principales destinos turísticos para atraer a los visitantes y que ellos mismos vean la realidad de su país.

“Cuba es una realidad política, no solo de ahora sino de hace 50 años. Por lo tanto, creo que cambiar esa imagen es algo un poco ilusorio. Hay dos millones y medio de turistas que van a Cuba al año y ven la realidad cubana”, decía José A. Pérez, presidente del Fondo Cultural ALBA.

La constante evolución de la sociedad implica que la industria turística debe adaptarse, para integrar mejor a las comunidades locales y a las nuevas realidades de cada país.