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Una segunda oportunidad

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En ciertos países en vías de desarrollo, son pocas las niñas que finalizan sus estudios. Esta semana, Learning World investiga diferentes soluciones para remediar esta injusticia. Iremos a Senegal y Bangladés. Carol Bellamy, ex-directora de UNICEF, nos expondrá diferentes soluciones para resolver este problema.

Matrimonio versus escuela

En Sénégal, la Escuela de la Deuxième Chance permite que jóvenes apartadas de la escuela vuelvan a las aulas.

“Intentamos convencerla de que no abandonara sus estudios. Pero, desafortunadamente, las obligaciones familiares pesan más… Ese año, otras siete niñas abandonaron el centro para casarse.”

Carol Bellamy: “la brecha se acentúa en secundaria”

“Sabemos que el acceso al agua potable facilitará el que las niñas, que son las encargadas de ir a buscar ese agua, puedan ir a la escuela. Otro ejemplo es la instalación de servicios para chicas en las escuelas, influye mucho en el absentismo de las adoslecentes. Sabemos que formar a más profesoras para que las chicas se sientan más cómodas, influye también. Es interesante ver el efecto que tiene, por ejemplo, la gratuidad, ésta incita a que los padres escolaricen a sus hijos, también a las niñas.”

“Sabemos que el hecho de escolarizar una niña en primaria, repercute de manera positiva en su vida. Primero, gana en salud, tiene menos posibilidades de ser maltratada… aunque el verdadero problema es mantener a estas niñas en secundaria. En ese sentido, estamos fracasando.”

Bangladés, campeona en igualdad de género

Son las ocho de la mañana, Shanta Akhter, de 12 años, está lista para ir a la escuela. Su hermana Shirin, sin embargo, tendrá que ir a trabajar. En este suburbio de Daca, la ciudad más poblada del país con 11 millones de habitantes, muchas familias tienen que sacrificar la educación de sus hijos.

Shanta acude al Children’s Learning Centre, un centro dirigido por la ONG, Dhaka Ahsania Mission.

Las alumnas son agrupadas en función de su disponibilidad y de su nivel educativo. Los profesores tienen en cuenta sus debilidades y adaptan las clases en función del tiempo del que disponen, porque en la mayoría de los casos tienen que compaginar estudios y trabajo.