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Siria: presión pero no intervención

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Siria: presión pero no intervención

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Difícil calcular cuántos sirios apoyan aún a Bachar el Asad. Aunque están lejos de ser una mayoría, el domingo, alauíes, militares de la guardia republicana y miembros de la burguesía se echaron a la calle para gritar alto y claro su apoyo al régimen.

Pero están cada vez más solos, a imagen y semejanza del país que perdió el pasado fin de semana a un aliado de peso: la Liga Árabe. Es la tercera vez en la historia que la organización decide la suspensión de un país miembro.

La primera vez fue Egipto, cuando firmó la paz con Israel en el 79. Y el pasado marzo, fue el turno de Libia. Una humillación enorme para Damasco que asegura que se trata de una maniobra urdida por los occidentales, pero desde la Liga matizan que por ahora, no contemplan un escenario a la Libia.

Nabil Elaraby. Secretario general de la Liga Árabe:

“En esta decisión no hay implícita una petición de intervención ni nada de ese tipo, digan lo que digan el Gobierno y la delegación sirias”

Sheikh Hamad Bin Jassim Al Thani. Ministro de Exteriores de Catar:

“Nadie está hablando de intervención armada ni de establecer una zona de exclusión aérea. Nadie en la Liga árabe habla de eso. Desafortunadamente, esos rumores confunden las cosas”

Sin embargo es evidente que la iniciativa de la organización cambia las cosas. Sobre todo porque no se han parado ahí. El hecho de recibir a todas las corrientes de la oposición siria es un acto político cargado de simbolismo.

Además, la iniciativa ha cuajado en otros países como Turquía. Los antiguos aliados de Siria han recibido a la oposición y llamado a consultas a su personal diplomático en el país.

Poco a poco, Damasco pierde todos sus apoyos, incluso entre sus incondicionales hasta ahora como Argelia.

Para la oposición siria, el castigo de la Liga Árabe es el principio del fin del régimen de Al Asad.

Louay Hussein. Coordinador de “Building the Syrian State Movement”:

“La decisión de la Liga Árabe ha internacionalizado el conflicto, y ha abierto una puerta a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU para implicarse en los asuntos sirios”

Pero implicarse no es sencillo. Pese a las más de 3.500 víctimas de la represión reconocidas por la ONU y la condena casi general de Assad, es poco probable que los occidentales decidan lanzar otra campaña contra un país árabe.

Además, Rusia sigue considerando a Siria su principal aliado en la región. El cerco contra el régimen se estrecha, pero muchos consideran que es lo máximo a lo que se va a llegar.