Última hora

Última hora

La amenaza de las "superbacterias"

Leyendo ahora:

La amenaza de las "superbacterias"

Tamaño de texto Aa Aa

Lill-Karin Skaret, profesora retirada, se considera afortunada tras haberse visto afectada por una bacteria resistente a muchos antibióticos.

Esta abuela noruega se rompió una pierna en la India, en un accidente de coche durante unas vacaciones.

Mientras estuvo hospitalizada, contrajo las bacterias. Después regreso a Noruega.

“El accidente tuvo lugar en el trayecto del aeropuerto al hotel. Regresé a mi país y poco después el médico me llamo por teléfono. Me dijo que tenía klebsiella, una bacteria muy peligrosa. Tenía que tener mucho cuidado, y la gente que estaba a mi alrededor también”, explicaba.

Lill-Karin había sido colonizada pero no infectada por una bacteria potencialmente letal. La cepa de la klebisella que portaba era tan resistente que únicamente un antibiótico puede ser usado para tratarla.

“Lo importante en el caso de Lill Karin es que el sistema sanitario noruego pudo hacerle análisis y llevarla a una sala de aislamiento hasta que obtuvieron los resultados. Esto fue muy importante, porque muy problablemente evitó que hubiese una propagación en el hospital de esta bacteria tan resistente”, comentaba Anna-Pelagia Magiorakos, experta en resistencia microbiana del Centro Europea para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Noruega es un país con una comprobada experiencia encontrando y tratando bacterias resistentes a los antibióticos, como las de Lill-Karin. Todos los pacientes que han sido hospitalizados en el extranjero pasan un control médico y son aislados.

Nos comenta el procedimiento Gunnar Skov Simonsen, responsable del Departamento de Microbiología y Control de Infecciones del hospital-universidad de Noruega del Norte: “Hay un sistema de ventilación especial. Al entrar en esta zona cierras la puerta exterior, sigues el procedimiento de esterilización y después, puedes entrar en la habitación de aislamiento del paciente”.

Otro aspecto para tratar la resistencia de las bacterias es, en primer lugar, impedir que se desarrollen. Los doctores en Tromso siguen una férrea disciplina para utilizar los antibióticos de forma correcta y cuando es necesario. Además, analizan las muestras de los pacientes para asegurarse de que usan los antibióticos correctos.

“Aquí podemos ver unas muestras de las pruebas que estamos haciendo. La capa blanca en el fondo es la bacteria y los antibióticos se impregnan en unas tiras o bandas. Cuando ves una zona libre en torno a la banda, significa que la sustancia es efectiva para matar o inhibir al microorganismo, mientras que si consigue crecer en torno a la tira, significa que la medicina no es efectiva. Como puedes ver, en esta ocasión no tenemos muchas opciones. Solo una sustancia tendrá efecto en este microorganismo”“, aclara Gunnar Skov Somonsen.

La resistencia puede desarrollarse por varias razones: cuando se administran demasiados antibióticos o durante un periodo de tiempo incorrecto, cuando se usan sin ser necesarios o se utiliza uno que no es el adecuado. La bacteria también puede mutar y desarrolar resistencua a los antibióticos por su misma.

“Asociamos frecuentemente la resistencia microbiana a los hospitales, pero es importante entender que eso pasa igualmente en la comunidad.

En los últimos años hemos visto como algunos países, gracias a sus esfuerzos, han logrado reducir el nivel de resistencia antibiótica. Sin embargo, también hemos visto como otras bacterias resistentes a los antibióticos se han desarrollado lentamente en Europa y en todo el mundo”, revela Anna-Pelagia Magiorakos

Ese aumento es una amenaza no solo en los hospitales, sino en toda la comunidad.

Las bacterias resistentes pueden ser contraídas en cualquier lugar, como descubrió el profesor universitario italiano Paolo Visca, cuando abandonó el puerto de Nettuno, cerca de Roma, para pasar unas vacaciones pescando. Pocos días después se sintió enfermo. Padecía una infección del tracto urinario.

“Durante la fase incial, sufrí la clásica fiebre séptica, escalofríos, sudores y no podía ir al baño a orinar. El problema fue muy serio al principio”, nos dice, mientras que Anna-Pelagia Magiorakos nos da una explicación más científica: “Paolo tenía una infección del tracto urinario por E.coli, que es la bactería que más habitual estas infecciones. Sin embargo, en este caso, tenía una E.coli que era resistente a múltiples antibióticos. Lo más significativo fue que tomó un antibiótico que debería haber funcionado y no lo hizo, porque la bacteria era resistente a ese tipo de antibióticos y a muchos otros”.

Fueron necesarios dos meses y tres tratamientos con antibióticos distintos antes de que la infección de Paolo fuese curada correctamente.

Nadie sabe aún dónde contrajo la infección, pero Paolo reconoce que aprendió una lección importante: “No hay que automedicarse ni tratar tu mismo una enfermedad, pensando que sabes cómo hacerlo. Siempre tienes que ir al médico”.

Tanto doctores como pacientes tienen un papel importante, y campañas como el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos son muy útilies para concienciar a la sociedad.

En Bolonia, María Luisa Moro, una de las responsables de la Autoridad Regional Social y de Salud de Emilia-Romagna, ha pasado la última década promoviendo el uso correcto de los antibióricos.

“Usamos dibujos hechos por niños para nuestra campaña para el uso prudente de los antibióticos. Pedimos a los niños que dibujen lo que que saben de las bacterias y los antibióticos”, nos explica.

Como reconoce, los padres son uno de los grupos prioritarios junto con los ancianos de los hospicios: “Las infecciones más comunes, aquellas que son tratadas habitualmente con antibióticos, son las infecciones respiratorias de la vía superior en los niños, porque los niños tienen un elevado riego de infección, a menudo con virus, que no son tratados incorrectamente con antibióticos. El otro grupo principal de riesgo en cuanto a tratamientos inapropiados con antibióticos son los adultos con infecciones urinarias”.

Nuevas cepas de bacterias, cada vez más resistentes a los antibióticos, se están propagando por Europa. No obstante, los expertos como Anna-Pelagia Magiorakos están convencidos de que esta amenaza puede contenerse: “Creo que es posible que si en el futuro todo el mundo usa los antibióticos correctamante, y si los procedimientos de control de infecciones son aplicados correctamente, podremos estrechar el lazo. Sin embargo, tiene que hacerse de una manera estructurada y seria, porque es un tema relativo a la salud de los pacientes”.

La importancia de este tema se ve en que ha marcado a aquellos que tuvieron que enfrentarse a infecciones de bacterias muy resistentes, llamadas informalmente “superbacterias”.

“Ahora que lo veo desde la distancia, me doy cuenta de lo serio que fue. Cuando estaba padeciéndolo, sólo me preocupaba sobrevivir día a día”, reconoce Lill-Karin , mientras que Paolo coincide: “En mi caso, me siento afortunado, porque gracias a una serie de circunstancias favorables, pude recibir finalmente el tratamiento correcto, pero creo que corría un serio peligro”

Un peligro que podría afectarnos a todos, si no usamos los antibióticos de la forma y en el momento adecuados.

antibiotic.ecdc.europa.eu antibiotic.ecdc.europa.eu

www.ecdc.europa.eu/en/healthtopics/antimicrobial_resistance/Pages/index.aspx