Última hora

Última hora

Descubriendo el dolor

Leyendo ahora:

Descubriendo el dolor

Tamaño de texto Aa Aa

Todos sabemos lo que es el dolor, pero no siempre es fácil de diagnosticar, y mucho menos tratarlo.

En Suecia los médicos han desarrollado una herramienta para ver el dolor, una especie de rayos X del dolor. Se trata de un rastreador radiactivo mezclado con una sustancia llamada D-deprenyl que se inyecta en el paciente, al que luego se someterá a un análisis.

La sustancia se adhiere a la parte del cuerpo donde la persona siente el dolor, haciéndose visible con el color rojo en la exploración.

Uno de los investigadores de este proyecto de la Universidad de Uppsala en Suecia, es el doctor Torsten Gordh.

“Incluso cuando se utiliza el tipo más avanzado de rayos X, como la resonancia magnética no conseguimos ver nada. Pero con este método que hemos desarrollado se puede ver que hay una irritación donde el paciente siente dolor”, señala Gordh.

Rolf Jonsson tuvo su propia empresa de construcción hasta que en 1993 tuvo un accidente de coche. Aunque inmediatamente después se encontraba bien, con el paso de las semanas fue notando un dolor en el cuello.

Con el tiempo se hizo tan fuerte que tuvo que dejar de trabajar. Ahora pasa la mayor parte de su tiempo en la Sociedad Sueca que trata el traumatismo.

“No puedes ver el dolor.Tu puedes paracer sano, porque la gente no ve lo que sufres. Solo si apareces con un collarin la gente comienza a preguntarte que ha pasado, pero sino, no”, señala este paciente.

Jonsson cree que esta investigación puede hacer ayudar a que las personas que padecen el síndrome del latigazo puedan reclamar al seguro. De hecho, el estudio está siendo financiado por una compañía de seguros sueca.

“Trabajar cada día como especialista del dolor es un reto. Yo puedo ayudar a muchos pacientes, pero que también encontrarme con muchos con los que no puedo hacer nada”, asegura el doctor.

La investigación en Uppsala se encuentra en sus primeras etapas, pero los médicos han comenzado a probar con pacientes con esguinces de tobillo o codo de tenista y aseguran que los resultados son esperanzadores.