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Fuga de cerebros en Rusia

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Fuga de cerebros en Rusia

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La fuga de cerebros sigue siendo un problema en Rusia. El 40 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 35 años sueñan con vivir en el extranjero. La falta de perspectivas profesionales es la razón principal que apuntan los estudiantes, incluidos los que cursan matemáticas y mecánica en la Universidad pública de Moscú.

“Si decido hacer un posgrado, me iré probablemente al extranjero, porque creo que nuestro Gobierno no invierte lo suficiente en el desarrollo de las ciencias” dice una estudiante.

La pérdida de una nueva generación de talentos podría ser devastadora para Rusia, debido al envejecimiento de sus investigadores.

No es la primera ola de emigración que sufre el país. En esta ocasión, responde a motivos morales, según el periodista Dmitry Muratov, de Novaya Gazeta.

“En los años 70 del siglo pasado hubo una gran emigración, provocada por la salida de judíos de la Unión Soviética. En la década de los 90, mucha gente abandonó también Rusia en busca de salchichas y vaqueros. Ahora, se pueden encontrar en cualquier parte de Moscú. Se puede encontrar todo lo que se desea, pero sigue habiendo un movimiento migratorio masivo. En esta ocasión, la gente busca aire fresco y nuevos valores” explica Muratov.

Un sentimiento de incertidumbre sobre el futuro y de estancamiento invade a muchos rusos. Al 22 por ciento de los adultos les gustaría emigrar, el triple que en 2007. El descontento es patente entre la clase media.

“Me gustaría probar suerte en el extranjero porque no me gusta cómo está evolucionando la situación política en Rusia, ya que no hay partidos que representen a la clase media. Tampoco me gusta el rumbo que está tomando la situación económica. Las opciones de trabajo fuera de Moscú por un salario normal son inexistentes. Y la tercera razón es el problema con los tribunales debido a la desconfianza que genera la justicia” afirma Alexander Shishenin.

Este deseo de partir afecta también a los ricos. Alexander Aginsky dirige una consultoría financiera y de inversiones para asesorar a los rusos acomodados.

“Muchos de mis clientes no quieren invertir mucho dinero aquí, prefieren hacerlo en el extranjero. Tampoco quieren enviar a sus hijos al colegio aquí, prefieren hacerlo fuera de Rusia. Ven el país como una especie de mal necesario” señala Aginsky.

Con 142 millones de habitantes en la actualidad, se estima que Rusia perderá 15 millones de aquí a 2030 a causa de la emigración y de la baja natalidad, inferior a la tasa de mortalidad.